Cinco piscinas naturales para refrescarse cerca de Vigo
OCIO
La provincia de Pontevedra está llena de playas y calas espectaculares. Aún así, Vigo y sus alrededores también ofrecen pozas y piscinas naturales para aquellos que prefieran pasar los días de verano en la montaña
Pozas de Loureza (Oia)
Poza de Loureza. // Concello de Oia
Situadas en Oia -en la Serra da Groba- a unos 50 km de Vigo y a no más de una hora en coche. Aunque queden un poco a desmano, son unas de las pozas más populares y concurridas de la provincia. Esta piscina natural es perfecta para hacer una escapada. Gracias a las cascadas y fervenzas del río Tamuxe, se forma esta idílica piscina natural de aguas cristalinas. Para acceder a ella es necesario atravesar una pista forestal. Es una zona tranquila -aunque transitada- y recogida, idónea para pasar un día de descanso en la montaña.
Pozas de Mougás (Oia)
Poza de Mougás. // Turismo Rías Baixas
Ubicadas a 15 km de la Poza de Loureza, es otra de las zonas más bonitas de el Baixo Miño para darse un chapuzón. A pesar de ser un entorno un poco más silvestre que el anterior, están cerca de una zona de recreo con merenderos. El acceso es relativamente sencillo, sólo hay que seguir la carretera que une A Guarda con Baiona. Después, es necesario realizar parte del recorrido a pie, aunque está perfectamente señalizado y no tiene pérdida. Esta zona también es ideal para el senderismo, con una ruta que lleva hasta el mirador de Alto da Cabeciña y un conjunto de restos históricos con petroglifos incluidos.
Poza da Moura (Domaio, Moaña)
Poza da Moura. // Concello de Moaña
Si no apetece realizar un trayecto largo trayecto en coche, desplazarse hasta Moaña puede ser una buena opción. Allí se encuentra la Poza da Moura, un enclave de ensueño escondido en Domaio. Está cerca del campo de golf y de una gran urbanización, por lo que no es difícil de encontrar. Los más aventureros podrán disfrutar de un chapuzón con vistas a la Ría de Vigo y al puente de Rande. No sólo es un lugar prefecto en el pasar una tarde de verano: también tiene su propia historia. Según la leyenda, un mouro llegó a Domaio con su hija, que se enamoró perdidamente de un campesino. Su padre, en contra de esa relación, les siguió hasta la poza y acabó con la vida del labrador. La moura se sumergió en el agua y desapareció. Desde entonces, se dice que sus lamentos se escuchan alrededor de la poza.
Cascadas del Río Barosa (Barro)
Cascadas del Río Barosa. // Turismo Rías Baixas
Es una de las pozas más conocidas de la provincia, aunque su fama está completamente justificada. Con cascadas a varios niveles, se formauna pequeña piscina natural se crea una estampa digna de una postal. El río y las pozas que se encuentran a su paso están muy concurridas. Es ideal para pasar un día en contacto con la naturaleza. En los alrededores de la fervenza hay antiguos molinos que se conservan en buen estado, existen diversas rutas de senderismo para poder contemplarlos. Además, la zona cuenta con un área de descanso, merenderos y hasta un restaurante.
Fervenza de Segade (Caldas de Reis)
Fervenza de Segade en Caldas de Reis. // Turismo Rías Baixas
Se encuentra en Caldas de Reis. Para llegar sólo hay que coger la carretera que lleva a A Estrada. El Río Umia crea una cascada que forma pozas y decora un paisaje impresionante. A los pies de la poza, se ve la fábrica de luz construida en 1900. Suministró electricidad a la comarca durante más de 20 años. Su actividad cesó en 1955. Esta zona no sólo ofrece un chapuzón en cualquiera de las pozas que se moldean a lo largo del Río Umia, también hayuna gran cantidad de rutas de senderismo que recorren los alrededores de la fervenza.
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