Los ostreros de Arcade conquistan el mundo desde Vigo

Franceses, italianos y estadounidenses lideran el turismo gastronómico que hace de la calle Pescadería una parada obligatoria

José Rodríguez, del puesto Ostras Isabel, posando con un empleado y una ración de ostras.
José Rodríguez, del puesto Ostras Isabel, posando con un empleado y una ración de ostras. | J.V. Landín

La tradición de las ostras en Vigo sigue ampliando fronteras. Si hace unos años la calle Pescadería, popularmente conocida como la calle de las Ostras, era un reclamo sobre todo para el turismo nacional, hoy el ir y venir de visitantes llegados de distintos rincones del mundo confirma que este rincón de A Pedra se ha convertido en una parada imprescindible para quienes recorren la ciudad.

Franceses, italianos, estadounidenses, mexicanos, brasileños, canadienses o turistas llegados desde Asia forman parte del público habitual que cada mañana se acerca a los históricos puestos para probar uno de los productos más representativos de la gastronomía viguesa. “Antes era un mercado mucho más local; ahora hay muchísimo ciudadano extranjero”, explica José Rodríguez, del puesto Ostras Isabel, quien asegura que franceses, italianos y americanos son algunos de los visitantes que mejor reciben el producto.

Una percepción que comparte Fernando Martínez, del puesto Ostras Fernández, tercera generación de una familia dedicada al oficio. “La gente viene a Vigo por las Islas Cíes y por la calle de las Ostras”, resume. Según explica, el atractivo de este rincón no solo reside en el producto, sino también en una tradición que ha pasado de generación en generación y que forma parte de la identidad de la ciudad.

Cada mañana, las ostras llegan frescas desde las depuradoras de Cambados y O Grove. Los puestos ofrecen las dos variedades gallegas más apreciadas, la ostra plana y la rizada, y lo más habitual es recomendar platos mixtos para que el visitante descubra las diferencias entre ambas.

Los ostreros de la calle son herederos de las ostreras de Arcade que durante décadas abastecieron A Pedra. Mirando al futuro, José Rodríguez mantiene la esperanza de que el proyecto para recuperar los bancos naturales de ostra en la ensenada de San Simón permita volver a comercializar ostra de Arcade. “Llevará tiempo, pero tengo la esperanza de venderlas algún día”, afirma.

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