Carmen Tomás
La crisis energética se recrudece
La decisión del juez Peinado antes de colgar definitivamente la toga y marcharse a pescar, que merecido se lo tiene el hombre, ha sido mandar a juicio a la esposa del presidente del Gobierno tras una compleja instrucción que le ha robado más de dos años de su carrera judicial y lo ha convertido, probablemente muy a su pesar, en uno de los personajes más populares de España. Peinado es un hombre de leyes veterano y currado del que desde las filas del Gobierno se han filtrado a la opinión pública varias opiniones segadas para desprestigiarlo, la más recurrente es que instruye fatal. Luego está lo de que odia a Begoña Gómez por una vieja cuenta no saldada, que pertenece a una especie de secta constituida en la sombra por jueces fascistas, y algunas otras lindezas más. El magistrado acudió a Moncloa para tratar de someter a interrogatorio a su marido y presidente –ese que se retiró a meditar si seguía o no en el puesto- y le dieron con la puerta en las narices en una de las representaciones de poder y desprecio más lamentables de la etapa sanchista. Y ha tenido que aguantar sin piarlas una catarata de insultos y descalificaciones que han partido incluso de su propio ministro, el titular de Justicia Félix Bolaños, un letrado del Banco de España de currículo deslumbrante pero que no ha entrado en una sala en toda su vida. A Bolaños le ha archivado el CGPJ su denuncia contra los métodos del Peinado.
La despedida de Peinado como juez que cierra la instrucción del caso Begoña Gómez enviándola a juicio con jurado y juez presidente del tribunal que la procese y que ya será otro, ha inspirado a la ministra portavoz Elma Saiz, titular de Inclusión y Seguridad Social que paradójicamente es abogada, y que se ha permitido proclamar en el curso de la rueda de prensa que sucede al consejo de Ministros, que la única decisión que puede considerarse justa es considerar a Begoña Gómez inocente de los cargos que se le imputan, denunciando además que está siendo sometida a un escarnio público intolerable. Lo ha dicho el mismo día en que la jefa de un clan narcotraficante reconoce que Leire Díez los contactó para machacar a la juez Biedma como ella mantiene para personarse en la causa.
Contenido patrocinado
También te puede interesar