Menela ofrece orientación laboral a 19 personas con autismo

El servicio abrió en octubre pasado con una subvención de la Consellería de Empleo y hasta la fecha se produjeron tres contratos y varias entrevistas de trabajo con empresas

Belén Fabeiro, en su despacho del servicio de Orientación Laboral de Menela atendiendo a un usuario.
Belén Fabeiro, en su despacho del servicio de Orientación Laboral de Menela atendiendo a un usuario. | Vicente Alonso

El servicio de Orientación Laboral de la Fundación Menela comenzó a funcionar en octubre del año pasado gracias a una subvención concedida por la Consellería de Empleo de la Xunta. Al frente del servicio está la técnico Belén Fabeiro, que está atendiendo a día de hoy a 19 personas en búsqueda activa de empleo.

Hasta la fecha se produjeron de manera directa o indirecta tres inserciones laborales, uno es un contrato y dos son prácticas, y también lograron materializar algunas entrevistas de trabajo.

Las inserciones conseguidas de manera indirecta fueron las de algún usuario que encontró trabajo por su cuenta, pero primero recibió el asesoramiento de Menela a la hora de redactar una carta de presentación, aprender a hacer una entrevista de trabajo o cómo contactar con las empresas.

La oficina, situada en Marqués de Alcedo 19, está abierta a cualquier persona que quiera participar, sea usuario de Menela o no, con tal de que cumpla unos requisitos como son tener un diagnóstico de autismo, que esté anotada en el servicio público de Empleo y que resida en algún municipio de Galicia. La mayoría de los usuarios son jóvenes de Vigo pero también acuden personas de A Caniza, Bueu o Poio.

Es un servicio gratuito El primer paso es evaluar su trayectoria académica, profesional e incluso personal, para poder hacer un perfil competencial, analizar cuáles son los obstáculos y los factores positivos para encontrar un empleo. Se hace un seguimiento que puede durar el tiempo necesario, algunos encontraron trabajo en dos meses y otros, con un nivel de competencias más bajo, requieren un apoyo más individualizado. Con estos ingredientes se hace un plan de actuación, en el que valoran medidas de inserción laboral y otras alternativas. Tuvieron el caso de una chica que no sabía qué FP estudiar y le aconsejaron opciones en función de su vocación y sus intereses. “Intentamos que sean autónomos en la búsqueda de empleo, no le hacemos el currículum o una carta de presentación, sino que le enseñamos cómo se hacen y resolvemos dudas, tanto a nivel individual como en grupo”.

Menela se planteó abrir este servicio porque, aunque al principio se volcó mucho con personas con afectación severa, cada vez hay más diagnósticos tardíos y más personas con un grado de afectación que les permite realizar una actividad productiva. “El trabajo motiva y te permite ser independiente”, subraya Fabeiro.

“Tienen un gran potencial pero hay muchos prejuicios”

Cada persona con autismo es diferente. Hay personas que pueden tener problemas de comunicación, dificultades para socializar, problemas en el procesamiento emocional o rigidez de pensamiento, pero a la vez tienen virtudes como el perfeccionismo o el hecho de ser muy ordenados. Belén Fabeiro asegura que hay mucho desconocimiento en relación con este trastorno y como consecuencia también hay muchos prejuicios. Sin embargo, son personas totalmente competentes y con ganas de hacer cosas. Asegura que tienen “un potencial muy grande" y que únicamente necesitan una adaptación sencilla del puesto de trabajo para que puedan tener un rendimiento satisfactorio. Por su parte, a muchas personas con autismo les falta confianza y tienen algunos miedos por haber sufrido situación de acoso social o a nivel académico. “Muchos tienen capacidad para seguir estudiando, pero el sistema educativo no se lo ha puesto fácil, ni la sociedad ni los compañeros”.

También advierte que la sobreprotección familiar aunque está muy bien que les apoyen, a veces puede ser perjudicial.

El colectivo de personas con autismo es el de mayor tasa de desempleo en el mundo de la discapacidad. Entre el 70% y el 90% de los adultos no realizan ninguna actividad productiva. Confía en que las cosas cambien con una ley aprobada en 2023.

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