Marián Mouriño: “Desde pequeña vivía ese apego al cristo todos los veranos con mi familia”
"Estoy muy ilusionada de participar en algo tan importante para la ciudad", aseguró la presidenta del Real Club Celta de Vigo
Marián Mouriño, presidenta del Real Club Celta de Vigo, fue invitada este año por la Cofradía del Cristo de la Victoria a dar el pregón. Once años después de que lo diese su padre, toma el relevo con mucha emoción y, tal y como afirmó en declaraciones a Atlántico, dispuesta a darle un enfoque muy personal de una viguesa de adopción.
¿Cómo recibe el encargo de escribir el pregón del Cristo?
Estoy muy ilusionada de participar en algo tan importante para la ciudad. En mi casa existía ese apego al Cristo por la parte viguesa de mi familia. Era algo que vivía todos los veranos desde pequeña, cuando venía a pasar las vacaciones aquí.
El Celta y el Cristo, ya solo le queda vivir en el barrio de O Berbés para ser más viguesa.
Para mí es importante entender la vinculación del Cristo con Vigo y soy consciente de que es una devoción en la que se vuelca el vigués.
El vínculo con el Cristo es algo que transmite de generación en generación. ¿Sus hijos siguen con la tradición?
Viví esa devoción con mis abuelos, muchas de mis tías y primos, incluso tenía una de mis tías que hacía la procesión descalza el mismo domingo, pero por la mañana. Tengo en la memoria todos los preparativos que se hacían en casa (en el Paseo de Alfonso XII) para salir a acompañar al Cristo. Hay que hacer esa labor de entender nuestras raíces y el arraigo que existe en el lugar de donde somos. Solo uno de mis tres hijos podrá asistir el sábado a la lectura del pregón en Castrelos. Lo cierto es que me hace muchísima ilusión que vivan y sientan también esta creencia.
Su padre le dejó el listón muy alto con su pregón en 2015.
Sí, eso me dicen. Pero no quiero pensar en tener que pasar un listón, yo quiero ser yo.
¿Ya ha pensado por dónde enfocará su intervención?
Hablaré de los sentimientos que despierta el Cristo y el Celta, y que supuso para mí vivirlos tan cerca. Se lo dedicaré a los vigueses en general. Me identifico con lo que significa esta devoción y también el sentir celtista que cada vez está más extendido por toda Galicia.
Al Cristo se le pide o se le agradece. ¿Cuál será su caso?
Yo solo puedo dar las gracias por mi familia y por la vida que llevo. Hay veces que toca reponerse de las vicisitudes y seguir adelante, pero con todo le doy las gracias.
¿Y no habría cabida para pedir algún portero o un delantero?
(Risas) Algún milagrito, ¿no? Creo que eso no le corresponde a la justicia divina. Es consecuencia de un trabajo constante y muy duro, aunque también es cierto que toda ayuda es poca.
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