El macrojuicio del ‘Karar’ se transforma en un ‘narcocirco’
Tribunales
Los exabruptos en sala hacia el testigo clave, un exjefe del Greco, llevaron a la expulsión de Santorum y otro acusado: “corrupto”
La sesión más esperada del juicio por el alijo de las casi cuatro toneladas de cocaína del buque ‘Karar’, con el testimonio del principal testigo de cargo fue todo un alarde de bravuconería. La declaración del que fuera jefe del Greco Galicia ha tardado en llegar. Las propias defensas de varios de los 28 acusados en este proceso habían puesto en duda su testimonio después de que este agente fuera detenido hace meses y esté investigado por un juzgado en Murcia por su presunta vinculación con el narcotráfico.
El policía estuvo de baja, intentó no declarar aportando sus informes médicos, pero finalmente ayer aparecía en la ‘macrosala’ de la Audiencia para testificar como testigo protegido y tras un biombo.
Apenas había comenzado su declaración, cuando en la sala se escuchaban ya cómo parte de los acusados comenzaban a “rosmar”. Fue el presunto líder del grupo que organizó el alijo, Juan Carlos Santorum, el primero en dirigirse al testigo. Le llamó “corrupto y trampón". La magistrada, que ha demostrado una paciencia inquebrantable a lo largo de los meses, le advirtió de que debía guardar silencio. Pero es que Santorum, el mismo que se negó a declarar al no poder hacerlo al final de la prueba, solo estaba “pensando en alto”, se disculpó. Pero el propósito de enmienda duró, como se dice coloquialmente, el canto de un duro.
El acusado volvió a hablar en voz alta: "Dice tantas trampas que no se entera, no se le entiende", una frase que le supuso directamente la expulsión. Así que, mientras se dirigía a la puerta, se despachó a gusto con insultos de “corrupto y narcopolocía” para sentenciar ya de pie: "Es un narcopolicía, ¿qué hace en una sala de juicio? Fue él quien trajo el ‘Karar’, no nosotros, que quede claro".
La salida de la sala de Santorum no apaciguó al resto de presuntos compinches que, a cada contestación del testigo, seguían haciendo gestos, y farfullando. Así que hubo otra expulsión, la segunda, “es que está mintiendo”, argumentó el otro acusado. El hermano de Santorum incluso llegó a levantar la mano, en pleno interrogatorio. Quería interrumpir pero de forma educada, ya que la magistrada pidió respeto después de llamar la atención a otros dos que estaban intercambiándose el móvil. Les recordó que están en el banquillo acusados de un delito muy grave, que conlleva penas muy altas (hasta 18 años de cárcel en algún caso). Quería salir de la sala por “no seguir escuchando”. No tuvo éxito.
El ‘narcocirco' se completó con un interrogatorio prácticamente inaudible por el mal sonido de la macrosala y los problemas añadidos de audición del testigo. Aun así, todo el espectáculo no logró restar importancia al testimonio del agente. Relató cómo la Policía sospechaba que uno de los acusados tenía vínculos con el narcotráfico y cómo comprobaron sus reuniones con Santorum. Habló de las naves que el principal acusado tenía alquiladas con todo lo necesario para recoger la droga utilizando a testaferros. También del hallazgo en una de esas naves de una nota manuscrita donde aparecían las coordenadas del encuentro del ‘Karar’, las mismas de las cartas náuticas encontradas en el puente de mando del buque.
Explicó los encuentros, las escuchas y hasta los fardos en “mal estado” o machacados a los que hacían referencia. También aludió a los teléfonos satelitales que usaban, uno de ellos ya vigilado por la DEA, cuyo uso se utiliza en embarcaciones al no haber cobertura o en lugares de monte, no en la ciudad y del uso de una aplicación para mensajes encriptados. Asimismo, dio detalles de cómo hablaron de la cantidad de cocaína, que coincidió después con la intervenida, y del valor que tendría en el mercado.
El tribunal prevé deducir testimonio por los insultos hacia el testigo.
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