Juicio por la demanda de la Sareb para echar a un inquilino de la Privada Moderna

La abogada del demandado rechaza el desahucio al estar al corriente de pagos y ser ocupante legítimo por contrato

Francisco, en una imagen de hace tres años, en su domicilio.
Francisco, en una imagen de hace tres años, en su domicilio. | Atlántico

Uno de los seis inquilinos que permanecen en las viviendas de la calle Privada Moderna y el único residente de una de las dos alas en pie se enfrenta al desahucio, tras ser demandado por la Sareb. Ayer, la plaza 7 de la sección civil del Tribunal de Instancia de Vigo acogió el juicio verbal por desahucio en precario, en el que la Sociedad de Gestión de Activos de Reestructuración Bancaria, conocida como el ‘banco malo’ pidió echar a este residente, de 75 años y actualmente con una enfermedad neurogenerativa. Alegó que este inquilino no tiene título legal para residir en la vivienda.

La demanda se interpuso después de que el inquilino durante la pandemia dejara algunas rentas pendientes. “Se despistó y ya comenzaba a estar desorientado, pero después se hizo una revisión de las cuotas y pagó todo lo adeudado”, explicaba ayer uno de sus vecinos que fue citado como testigo, aunque finalmente no tuvo que declarar.

Al juicio, Francisco, el demandado, no pudo acudir debido a su enfermedad, pero su abogada rechazó los supuestos de un desahucio en precario, primero por la legitimidad para residir en la vivienda, al contar con un contrato de 1935 de su abuelo y que fue subrogado posteriormente por su hija y después por haber hecho frente a los pagos, que la propia Sareb “no rechazó”. Además, pidió a la magistrada que se tenga en cuenta la mala fe de la Sareb al interponer la demanda contra “ignorados ocupantes” cuando tiene un proceso contencioso con los residentes, en el que está el demandado. Subsidiariamente, solicitó que en caso de que se acordara el supuesto del desahucio, este se suspendiera al tener acreditada la vulnerabilidad. Los cinco residentes que resisten en la Privada Moderna rechazaron intentar cualquier negociación o acuerdo con la Sareb mientras mantuviera su demanda contra Francisco. Ellos ahora solo quieren que se ejecute la sentencia que obligaba a la propiedad a realizar las reformas por los daños ocasionados cuando todavía había residentes. Afirman que son los primeros que apuestan por que esas viviendas se destinen a alquileres sociales y creen que se pueden hacer las obras. Lamentan que la Sareb intente echar a uno de sus vecinos que se encuentra en una situación complicada por la edad y su enfermedad.

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