Isabel Medina: "El consumo de aceites de pescado y de lípidos marinos previene el deterioro cognitivo"
“Para tener fuentes de lípidos marinos que podamos usar hay que partir de la ecología”, dice la científica del grupo Química de Productos Marinos (CSIC)
Isabel Medina es la jefa del departamento de Tecnología de los Alimentos del Instituto de Investigaciones Marinas de Bouzas (CSIC) y es una de las organizadoras de la Conferencia Internacional Lipids in the Ocean, una cita internacional que se celebró estos días en Vigo con ponentes de reconocido prestigio de Europa y Norteamérica y con la participación de empresas del sector. La anterior edición de este encuentro bienal se había celebrado en Canadá y Vigo se estrenaba por primera vez como sede. Los expertos debatieron la situación de los lípidos marinos desde todos los puntos de vista.
¿Qué son los lípidos marinos?
Los lípidos son las famosas grasas constituyentes de los organismos y de todos los alimentos. Son importantes porque son reservas de energía, forman parte de las membranas celulares y son fundamentales en la señalización celular. Dentro de eso, los lípidos marinos son diferentes a los de los organismos terrestres, sobre todo porque tienen los ácidos grasos como el Omega-3 de larga cadena.
¿Cuáles fueron las principales conclusiones?
Es un encuentro multidisciplinar, con un abordaje holístico de la problemática, pero podría decirte como conclusión que para tener unas fuentes de lípidos marinos que podamos utilizar los consumidores o que se puedan utilizar en la acuicultura de manera sostenible es importantísimo partir de la producción primaria, desde la ecología. Esto es lo que pone de manifiesto este congreso, que une la parte más ecológica, de producción primaria, sostenibilidad y salud del océano, y la biodiversidad marina, con las actuales demandas de lípidos marinos para la acuicultura y hasta llegar al consumidor con los efectos que tiene a la hora de llevar una vida saludable o envejecer mejor.
¿Están en riesgo por el cambio climático o por una posible sobreexplotación?
Un poco por ambas cosas. La sobreexplotación de recursos se está viendo con el tema del aceite del Krill, ese crustáceo pequeño que proporciona un aceite muy rico en nutrientes desde el punto de vista de que son fosfolípidos, con una alta proporción de ácidos grasos poliinsaturados, pero hay que controlar muy bien la sobreexplotación de esta especie porque es la que alimenta a las ballenas, es parte de su alimento fundamental. Si incidimos en una de las partes de la cadena trófica, alteramos toda la cadena. Por otro lado, en este congreso también se vio cómo el cambio climático y el aumento de la temperatura puede provocar que el fitoplancton se vea afectado y puede hacer que los organismos que se alimentan de fitoplancton vean su composición lipídica también alternada, y así hasta llegar a los carnívoros a lo largo de toda la cadena trófica.
¿Cuáles son los beneficios conocidos para la salud humana?
Yo recordaría los primeros estudios que se hicieron en los años 50 del siglo pasado sobre las poblaciones esquimales o el ejemplo de las poblaciones asiáticas como los japoneses, que son consumidores de pescado y de mamíferos marinos y, por tanto, con un elevado consumo de Omega-3 en su dieta. Son poblaciones con un perfil lipídico en la sangre mucho mejor y tienen una incidencia de enfermedades cardiovasculares bastante inferior al resto.
¿El consumo ayuda también a ser más longevo?
Los estudios que estamos haciendo, parte de ellos en nuestro laboratorio y por científicos de reconocido prestigio a escala mundial, están demostrando que el consumo de aceites de pescado y de lípidos marinos ayuda a prevenir el deterioro cognitivo y los problemas neurodegenerativos. Hay todavía mucho que trabajar sobre eso.
¿Cuántas raciones se deben consumir?
Hay que incorporarlos a la dieta dos o tres veces por semana. Puede ser un pescado, unas algas, crustáceos, moluscos, un producto en conserva o congelado. Hay muchas posibilidades en el mercado.
¿Destacaría alguna línea investigación desde Vigo?
Destacaría la identificación de los mecanismos y los biomarcadores que demuestran que el consumo de lípidos marinos proporciona un efecto beneficioso en la salud.
¿Podría citar algún reto inmediato?
Tenemos el reto de cubrir las demandas de lípidos marinos que tiene la acuicultura. Los peces que están en un hábitat salvaje se alimentan de lípidos marinos de los organismos, pero los que están en cultivo necesitan incorporarlos a través del pienso. Se está trabajando mucho en fuentes alternativas, en la producción a partir de microalgas y de la biotecnología.
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