El humedal urbano de A Bouza baja al mínimo su nivel

Las aves todavía permanecen en la laguna, a pesar de que la superficie de agua se ha reducido de forma visible

Un pato ayer en A Bouza, donde el nivel del agua es ya mínimo.
Un pato ayer en A Bouza, donde el nivel del agua es ya mínimo. | Vicente Alonso

El espacio natural del parque de A Bouza pasa por un mal momento, con una reducción importante de la laguna, un lugar único por su carácter urbano y por haber sido preservado gracias a campañas ciudadanas. Aunque no hay peligro inmediato de desaparición, vecinos alertan de que el caudal ha descendido a un límite peligroso.

Se trata de una superficie de 3.721 metros cuadrados, un humedal urbano que alberga 19 especies de aves, de las cuales cuatro crían en el lugar. Aunque hay otros espacios similares en O Vao, Goberna y Muíños, A Bouza destaca por su emplazamiento céntrico. Vecinos advierten que un regato que alimenta la laguna podría haberse cortado de forma accidental. Aún así, ayer había tres o cuatro patos, lo que indica que el humedal sigue vivo.

El perímetro protegido está vallado, con dos puntos de observación en mal estado, lo que dificulta la conservación de este espacio insólito en pleno centro urbano. La recuperación del humedal ha atravesado varias fases, con una inversión de 60.000 euros apoyada por el Ministerio de Agricultura.

Según Antón Lois, de la asociación Amigas da Terra, lo que hoy se observa es apenas el 1% de lo que fue la zona original: una gran extensión de prados que formaban parte de la cuenca de desbordamiento del Lagares. Parte de sus zonas eran inundadas de forma permanente, y otras eran lagunas estacionales generadas por las crecidas del río.

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