Europa concede más fondos al robot de la UVigo que recupera la marcha

Es una nueva herramienta terapéutica que impulsa la UVigo y que contó desde sus inicios con la colaboración del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Complejo Hospitalario Vigués

El investigador de la UVigo Julio Garrido Campos, con el prototipo a escala en Bruselas.
El investigador de la UVigo Julio Garrido Campos, con el prototipo a escala en Bruselas.

Investigadores de Ingeniería Industrial de la Universidad de Vigo diseñaron un robot que ayudará a los pacientes que lo necesiten a recuperar la marcha.

Un consorcio europeo acaba de ampliar la financiación para este proyecto, Virtual R3, con el fin de que puedan completar el trabajo y probar nuevos usos. Es, en realidad, uno de los subproyectos que surgieron dentro del consorcio Emil (Laboratorio Europeo de Medios e Inmersión) y que se creó para acelerar el desarrollo de la realidad extendida.

La iniciativa viguesa consiste en crear una nueva herramienta terapéutica que contó desde sus inicios con la colaboración del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Complejo Hospitalario Vigués, puesto que serán los profesionales que lo utilizarían en el futuro.

Es un sistema robótico con ocho cables que permiten controlar la estructura que soporta al paciente para moverlo. La diferencia con otros dispositivos convencionales es que, además de tener libertad en 2D, se podrán hacer cosas en 3D como subir y bajar escaleras, hacer incluso ejercicios complejos como saltos o sentadillas. Señalan que es muy preciso y también muy parametrizable, de tal forma que se podrán añadir los usos que propongan los médicos para conseguir los objetivos con el paciente.

¿Cómo percibe el robot los impulsos del paciente? Hay varias formas y una de ellas es a través de los sensores de tensión (sería algo similar a una báscula) que hay en los tirantes de los que cuelga el arnés. Así es como controlan en todo momento el peso del paciente y regulan también el peso que quieren que sienta esta persona. Atendiendo a las tensiones de estos tirantes se puede deducir el impulso de iniciar la marcha o de parar que quiere dar el paciente.

Realidad virtual

Por otro lado, también hacen uso de la información que proporcionan las gafas de realidad virtual. Una parte importante del proyecto fue la incorporación de aplicaciones de realidad virtual. “Se nos ocurrió unir los dos mundos y nos está gustando”, señalan.

Una de las funciones de las gafas es que van diciendo donde está el paciente, como si fuera un GPS, y el robot le acompaña por si resbala o se cae para sujetarlo. “En este caso son las gafas la que dan las órdenes al robot, pero puede haber más funciones”. Uno de los objetivos es hacer más real la interacción entre la persona y el robot. 

Estas gafas, además de hacer más llevadera al paciente una sesión prolongada, ofrece muchas posibilidades a los profesionales para facilitar la rehabilitación. Por ejemplo, el médico puede poner un escollo cuando el paciente hace un paseo virtual por Samil o cuando está en la sala de ejercicios para que tenga que esquivarlo o también le puede modificar el camino que tiene que seguir.

Los investigadores se desplazaron hace unos días a Bruselas para participar en Stereopsia, el evento más importante de Europa en realidad extendida. Llevaron un prototipo a escala del robot y mostraron los resultados de su proyecto. La percepción es que gustó. 

“Nosotros somos mezcla entre algo muy físico que se toca como es el robot y que realmente está muy integrado con algo muy virtual como son las gafas. Esa interacción en tiempo real, sin que haya retardo, la tenemos bastante conseguida”, explica Julio Garrido, el director del grupo de investigación Ingeniería Eficiente y Digital de la UVigo. Le acompañaron a Bruselas Daniel del Olmo y Enrique Riveiro. Son parte de un equipo en el que también participan Uxía Pérez, Josué Rivera, Diego Silva y el técnico de laboratorio Manuel de la Torre.

Ensayo clínico

Los investigadores de la Universidad de Vigo quieren llevar a cabo un ensayo clínico con pacientes. Queda para ello un largo camino de trámite. Por ahora ya comprobaron que el robot es seguro y fiable. Ahora pedirán los permisos necesarios para hacer pruebas con voluntarios, y en un siguiente escalón con voluntarios externos. Julio Garrido pone en valor la colaboración que tienen desde el principio de los médicos del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Complejo Hospitalario Vigués, que se implicarán también a la hora de reclutar pacientes. “Están muy interesados en esto”.

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