Endocrino y Pediatría abren una consulta de transición para niños
Los especialistas del área viguesa están diagnosticando más casos de diabetes de tipo 2 entre los más pequeños, algo poco habitual, por el aumento de la prevalencia de la obesidad infantil
Los servicios de Endocrinología y Pediatría del área sanitaria viguesa crearon en marzo de este año una consulta de transición para los niños que tienen diabetes de tipo 1 y están a punto de dar el salto a la edad adulta.
Al tratarse de una enfermedad crónica, los pacientes tienen un seguimiento a lo largo de toda su vida, primero con los pediatras especializados en la materia y después con los endocrinos. Los menores acuden con frecuencia a la consulta, a veces cada tres o cuatro meses, con lo que establecía una relación de confianza con su pediatra en el Cunqueiro. Los especialistas comprobaron que cuando tenían que pasar de Pediatría a las consultas de Endocrino del Meixoeiro para muchos era “un shock”. Fue este problema el que quisieron resolver, siguiendo también la estela de otros hospitales españoles y respondiendo a una petición de Anedia, la Asociación de Nenos e Nenas con diabetes de Galicia.
La consulta de transición ya está trabajando, de momento con pacientes que tienen diabetes de tipo 1 y que utilizan bomba de insulina (son la mayoría). Al frente de la iniciativa están las endocrinas Beatriz Mantiñán y Patricia Pérez, que son también las responsables de la consulta monográfica de bomba de insulina en el Meixoeiro, el pediatra José Luis Chamorro y las enfermeras educadoras de ambos servicios.
Organizan la consulta una o dos veces al mes en Pediatría del Cunqueiro. Atienden de forma conjunta al menor, el pediatra se despide y la endocrina se presenta, y les dan tiempo para que puedan a adaptarse a la consulta de adultos.
La endocrina Beatriz Mantiñan asegura que están muy contentos con los resultados, primero porque tienen muy buena relación con los endocrinos pediátricos y segundo porque el feedback de los pacientes es muy bueno. “Agradecen ese pase intermedio, tanto ellos como los familiares”, explica la doctora.
La diabetes de tipo 1 afecta al 0,2% de la población. Los niños padecen principalmente este tipo de diabetes mientras la 2 afecta sobre todo a adultos. Sin embargo con el aumento de la prevalencia de la obesidad a nivel general y también en edades pediátricas los especialistas están diagnosticando más casos de diabetes tipo 2 entre los menores.
La bomba de insulina (es como un páncreas artificial) es de uso mayoritario entre los niños. El único condicionante para o ponerla es que él o su familia no sean capaces de manejarla o por sus circunstancias familiares.
140 menores
Actualmente, el área sanitaria de Vigo mantiene el seguimiento de 140 menores de 16 años con diabetes, de los cuales 121, el 87%, disponen de bomba de insulina.
Cada año se diagnostican aproximadamente entre 18 y 20 nuevos casos de diabetes tipo 1.
Realizan cribados a familiares de personas con diabetes tipo 1
La consulta de transición también se ocupa de la detección precoz de la diabetes de tipo 1, explica Beatriz Mantiñán.
El área sanitaria de Vigo implantó un programa de cribado de diabetes dirigido a los familiares de primer grado (hijos, hermanos y padres) de personas que tienen diabetes tipo 1, puesto que tienen un riesgo más elevado de desarrollar la enfermedad que la población general. Se trata de hacer una detección de anticuerpos mediante una analítica para saber si tienen predisposición a desarrollar una diabetes de tipo 1.
Se realiza tanto en Pediatría como en Endocrinología de adultos para detectar la enfermedad en fases muy tempranas, antes de que aparezcan síntomas. Ya han encontrado casos positivos de los que hacen seguimiento en esta consulta, porque en algún momento pueden desarrollar la enfermedad y a día de hoy existe un fármaco que puede retrasar su debut hasta tres años. A mayores, los incluyen en los programas de educación diabetológica y nutricional.
Además de acceder a tratamientos preventivos o modificadores de la enfermedad, y también a ensayos clínicos, estas personas pueden prepararse para reconocer síntomas tempranos y gestionar la situación de forma gradual, controlada y acompañada por profesionales, disminuyendo así el impacto emocional.
El cribado permite identificar la enfermedad antes de que se produzca un daño metabólico y también contribuye a reducir el riesgo de cetoacidosis diabética al inicio de la sintomatología. Han comprobado que sin el cribado afectaba al 30% o al 40% de los niños, mientras que a partir de esta detección precoz ese porcentaje desciende a menos del 5%, con lo que se evitan hospitalizaciones graves y complicaciones, además de mejorar el pronóstico a largo plazo, preservar las células beta, facilitar un mejor control glucémico y disminuir las complicaciones futuras.
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