Vuelven al centro de Vigo las discotecas de tarde para los adolescentes

Aunque de momento se centran en uno de los locales de ocio nocturno de Areal, la demanda de fiestas para jóvenes de entre 14 y 18 va en aumento

S.FERNÁNDEZ / F. ALONSO.
Publicado: 04 sep 2022 - 00:01 Actualizado: 04 sep 2022 - 09:19
En las fiestas para menores incluso la publicidad de alcohol está prohibida.
En las fiestas para menores incluso la publicidad de alcohol está prohibida.

Durante la década pasada, toda una generación vivió el ‘boom’ de las discotecas de tarde para menores de 18. Locales como Sweet o Remache fueron los centros neurálgicos del ocio para los jóvenes durante varios años para después desaparecer sin dejar rastro. Pero ahora están volviendo a resurgir gracias a iniciativas como Koda Club.

Esta pequeña aventura emprendedora de Jorge y Alejandro, dos jóvenes de 18 años que llevan ya más de un año ofreciendo fiestas enfocadas a un público menor de edad en varios locales de la ciudad, ha vuelto a poner en el foco esta alternativa de ocio. “Los chavales de esta edad no tienen ningún plan de tarde, sólo ir a pasear por el Náutico”, comenta Jorge Rodríguez, cofundador de Koda Club. Él y su socio vivieron en sus carnes esta misma situación cuando pasaron por la adolescencia: “En nuestra época sólo pudimos ir a una fiesta de menores”, recuerda.

Es por eso que, mientras ambos buscaban una manera de montar un negocio para poder ganar algo de dinero, surgió la idea cuando hablaban con el hermano de Alejandro, de 15 años, quien les recordó que la oferta cultural y de ocio de la ciudad apenas cubre los gustos de los adolescentes. Nació así la idea de montar una discoteca de tarde.

Ante la imposibilidad de adquirir un local para ellos solos, optaron por organizar fiestas –principalmente los sábados– en locales de ocio nocturno de la ciudad. Comenzaron en Quomo, luego se movieron a Pagoda y ahora desarrollan su actividad en Barrocco, en pleno Areal. La recepción, de acuerdo con Jorge, no ha podido ser mejor: “En cada fiesta tenemos una afluencia de entre 300 y 400 personas y vemos que tiene tirón”. Estos eventos suelen ser temáticos – fiesta ibicenca, veraniega, fluor party…– para hacerlos interesantes y evitar la monotonía.

Jorge y Alejandro utilizan para convocar a su potencial clientela su cuenta de Instagram. Solamente eso y el boca a boca han conseguido consolidar esta alternativa de ocio para menores de edad. Eso sí, no se libran de los inconvenientes: “Muchos nos preguntan si vendemos alcohol en las fiestas, pero obviamente no podemos”. Más allá de eso, asegura que hasta el momento no se han encontrado con problemas para organizar estos eventos, pues los menores acuden “sin problema” y no han tenido encontronazos con padres, un clásico de las discotecas para menores en sus tiempos de gloria.

Las fiestas de Koda Club en Barrocco tienen una edad mínima de 14 y Jorge explica que de momento no se plantean bajar el listón por una sencilla razón: “Queremos que los del 2009, que muchos nos preguntan si pueden acceder y les tenemos que decir que no, tengan esas ganas de crecer y poder ir a las fiestas cuando cumplan los 14”. Además, planean expandir sus horizontes y llevar estos eventos a la ciudad de Pontevedra antes de terminar el año.

“Los padres incluso me compran las entradas”

Luisa Estévez, gerente de Barroco Vigo, discoteca que acoge las fiestas para menores de Koda Club, se animó a abrir su sala por la tarde para abastecer la demanda de los adolescentes y "darle vida a las nuevas generaciones". Empujada por la pérdida de público adulto tras las restricciones de la pandemia, Estévez identificó esta oportunidad para compensar las pérdidas. "No nos preocupa el alcohol. Si vemos que una persona no viene en condiciones o ya ha bebido, no la dejamos pasar. Nuestros porteros registran los bolsos y las mochilas para comprobar que se cumplen las normas.", asegura la propietaria. Explica que abrir en horario de tarde ha sido una gran decisión porque hay demanda. Empezó en julio y se plantea abrir con más frecuencia: "Abrimos los viernes por la tarde, cerramos, limpiamos y dejamos listas las instalaciones para la sesión de los adultos de la noche", matiza.

Estévez asegura que los padres de los clientes están muy contentos: "Me contactan ellos directamente para comprar las entradas", explica en declaraciones a este periódico.

“¿Quién controlaba lo que hacían fuera de los locales?”

Las discotecas de tarde no decayeron en Vigo por falta de popularidad. Calles como Venezuela congregaban a decenas de personas con el ánimo de bailar y cantar las canciones que otros colegas, más mayores que ellos, disfrutaban en salas nocturnas. Sin embargo, la venta de alcohol a menores, tal y como ocurre a día de hoy, estaba completamente prohibida. Pero los jóvenes se las ingeniaban para consumir este tipo de bebidas antes o después de entrar en estos locales. Y ahí es cuando aparecieron ciertos problemas que parte del sector atribuye a su cierre prematuro.

"¿Quién controla lo que hacen los menores fuera de los locales?", se pregunta Carlos Rodríguez, el presidente de la Asociación Provincial de Establecimientos Musicales y Espectáculos Reglados (Apemer). En sus palabras, ellos solo pueden garantizar que por ley no se ofrezca alcohol en sus establecimientos e, incluso, pueden llegar a prohibir la entrada a personas con evidentes síntomas de embriaguez. Admite que el cierre de este tipo de discotecas hace más de diez años, a pesar de resultar exitosas en cuanto a afluencia, al menos en sus inicios, tuvo que ver con la cuestión del control del consumo de alcohol: "Lo fácil era echarle la culpa a la discoteca".

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