Dionisio Alonso: “La privada puede ayudar más a bajar las listas de espera”
No piensa jubilarse "mientras mi mente funcione y mas manos me ayuden"
Dionisio Alonso lleva 47 años como colegiado y ejerció su profesión de otorrino en el Sergas durante 43 años. En 2017 decidió jubilarse de forma anticipada porque “no compartía el criterio de la dirección”, pero continuó con su clínica privada de la calle Pizarro y colaborando con centros que le llaman porque no tienen la especialidad de Otorrinolaringología.
Hace unos días atendió a un señor de 99 años con problemas de audición que vinieron a sumarse sus dificultades de movilidad. “Tenía simplemente un tapón y se lo pudimos resolver en un solo día. El Sergas le daba cita para dentro de mucho tiempo y su calidad de vida se había visto afectada”. Dionisio seguirá “mientras mi mente funcione y mis manos me ayuden”, y apunta que “la experiencia acumulada durante tantos años es una gran ventaja para mis pacientes”.
Ahora que echa la vista atrás, con motivo del homenaje, asegura que lo mejor es “la experiencia que adquieres a lo largo de tantos años tratando a gente que viene pidiéndote ayuda”. Reconoce que la mayoría de las veces se consigue, pero algunas veces te queda el sinsabor de no haber podido hacer nada. “Todo eso forma parte de nuestra profesión y es con lo que convivimos, por eso nos hemos hecho médicos”. Señala que en su época muchos vivían para la profesión, compaginando sanidad pública con la privada por las tardes, pero que ahora los jóvenes quieren tiempo para vivir, para etar con la familia y para el ocio. “Lo entiendo”
Asegura que cuando trabajaba en el Sergas la lista de espera para una primera consulta era de quince días como mucho, mientras que “ahora algunos pacientes me llegan desesperados porque les dan cita para mayo del año que viene”. En su opinión, esto es un fracaso porque es una especialidad que toda la vida trabajó para atender lo más pronto posible a los pacientes.
Preguntado por los cambios que le gustaría ver en la sanidad pública, afirma que le gustaría que “no hubiese la radicalidad que existe con la sanidad privada y que se le diese más oportunidades para apoyar a la pública en determinadas patologías”, más allá de los conciertos que ya existen para derivar casos a hospitales privados. Explica que hay ”muchas cosas sencillas que se pueden hacer en centros privados para aminorar la lista de espera y dejar la pública para patologías graves que necesitan una multiatención, se podría compaginar todo". En su opinión, “hay grandísimos profesionales en la sanidad privada, pero están muy desaprovechados”. Cita como ejemplos una operación de túnel carpiano o una hernia inguinal, que soportan esperas que no son deseables.
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