El Cristo acoge a una nueva generación de carreros

La Cofradía renueva este año las baterías del carro para la iluminación de la talla a través de la donación de un fiel

Los hermanos carreros, descendiendo con el Cristo por la rúa Real.
Los hermanos carreros, descendiendo con el Cristo por la rúa Real. | J.V. Landín

El hermano carrero, Carlos Borrás, ya última los detalles en la puesta a punto del carro en el que este domingo procesionará el Cristo de la Victoria. Dirige a los 20 cofrades que trasladarán la talla y entre los que estrenarán incorporaciones.

Así, empujando desde debajo del altar móvil, el veterano Antonio Fontán, con más de 40 años de trayectoria, estará acompañado por tres cofrades de la nueva generación: su nieto, Pablo Pérez Fontán; Jaime Vázquez, nieto de Manuel Sanjurjo, el predecesor de Borrás, y Carlos Borrás, hijo del actual hermano carrero. Por tradición, la entrega y el compromiso de los cofrades les otorga el privilegio elegir a sus sustitutos. “Los tres llevan una pequeña preparación y, sobre todo, van aleccionados con lo que tienen que tocar y lo que no, pero ya tienen cierta experiencia porque colaboraron con la Cofradía en ediciones anteriores”, puntualiza Borrás.

Con Fernando Pazos, como capataz, dieciséis hermanos más participan en el traslado de la talla, rodeándola y empujando desde los laterales. “Tanto Fontán como Pazos son imprescindibles para llevar al Cristo”, afirma el hermano carrero, quien asegura que todos saben cuál es su función en cada momento, principalmente en la salida de la Concatedral y en el descenso por la Rúa Real, los puntos negros del itinerario. “Es una vía muy estrecha, con tramos donde los vecinos pueden tocar la talla desde el balcón”. Totalmente concentrados en las indicaciones de Borrás, Carlos y Luis son los carreros especialistas en levantar el cableado con una pértiga al paso del Cristo, cuando éste está demasiado bajo.

En esta edición, el carro renovará las baterías donadas por un empresario de la ciudad, que iluminarán el paso en las etapas finales de la procesión, ya sin luz solar. Otra ofrenda, también de una empresaria local, cubre los habituales arreglos florales que engalanan el carro con claveles rojos y blancos, en alusión a la bandera de Vigo.

Un itinerario sin cambios por el centro

La semana del Cristo tiene la agenda repleta de compromisos. Continúa la novena, con dos misas al día, una impartida por un párroco vigués, y por la tarde, a cargo del predicador invitado, Joan Enric Vives, obispo de Urgell. En la víspera, este sábado, Marián Mouriño, presidenta del Real Club Celta, leerá el pregón en Castrelos y por la noche, tendrá lugar el descendimiento de la talla en la Concatedral. El domingo será el gran día, con la procesión, donde José Enrique Pereira, presidente del grupo Pereira, portará el estandarte. El itinerario de la comitiva no implicará cambios con respecto a ediciones anteriores. Partirá de la Basílica-Concatedral, para descender por la Rúa Real y llegar a O Berbés. Seguirá por Cánovas del Castillo, Montero Ríos, Concepción Arenal, Colón, Príncipe y Porta do Sol, donde tendrá lugar el acto de despedida. Al acabar, el procesión emprenderá el tramo final, el de regreso al templo por Praza da Constitución y la rúa Triunfo.

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