Vigo llora la muerte del ginecólogo Ramón y Cajal, “un maestro”

OBITUARIO

El sobrino biznieto del Nobel deja una profunda huella en la sanidad viguesa, donde fue pionero en cirugía fetal y en el impulso de nuevas técnicas diagnósticas en este campo

Carlos López Ramón y Cajal, en la sede del Colegio de Médicos en octubre de 2024.
Carlos López Ramón y Cajal, en la sede del Colegio de Médicos en octubre de 2024. | J.V.Landin

La sanidad viguesa llora la muerte del que fue jefe de Ginecología y Obstetricia del área sanitaria de Vigo durante los últimos 20 años, un pionero y un maestro en su campo. Carlos López falleció a los 65 años al no superar un cáncer. Era sobrino biznieto de Santiago Ramón y Cajal, algo de lo que se sentía orgulloso y que llevaba en los genes por su espíritu innovador y su curiosidad innata. Fue el primero en realizar una intervención intraútero en España con los medios que había a finales de los 80 y también había sido de los primeros en introducir los sistemas avanzados de ultrasonidos para el diagnóstico fetal. Era un gran defensor de la sanidad pública, ponía en el centro a las pacientes y se preocupó también por la formación de quienes le rodeaban, incluidas las matronas al considerar que tenían capacidad para desempeñar más funciones.

Además de la actividad asistencial, era también un investigador, con numerosos artículos publicados y vídeos científicos premiados, y a mayores sacaba tiempo para la literatura con cuatro novelas publicadas. También estudió la figura de Santiago Ramón y Cajal (Nobel en 1906), no solo sus descubrimientos sino también su vida, para la que reclamaba una película. En octubre de 2024 había sido invitado a pronunciar una conferencia sobre su ilustre paciente en la sede del Colegio Oficial de Médicos en Vigo.

Carlos López decía en una entrevista publicada por Atlántico que se veía “cajaliano” porque era muy perseverante y porque era difícil que se desanimase en una trayectoria. El sobrino biznieto de Ramón y Cajal tenía claro que “se aprende más con la adversidad que con los éxitos”.

En su faceta más personal, Carlos López tenía un físico y una voz imponentes, al que se unía una personalidad arrolladora y una mente brillante. Esto le hizo ganar muchos amigos pero también algunos detractores como ocurre con personas que “no dudan en defender sin complejos sus observaciones e impresiones, aún sabiendo que no siempre iba a ser entendido”, tal como señalaban ayer sus compañeros. Carlos López estaba casado con una hematóloga del Cunqueiro y tiene tres hijos.

Creó el Centro Avanzado de Medicina Materno Fetal en el Cunqueiro

A Carlos López le tocó organizar la mayor maternidad de Galicia cuando abrió el Cunqueiro, con una infraestructura y unos equipos que hizo casi imposible competir a la sanidad privada, y fue también el impulsor del Centro Avanzado de Medicina Materno Fetal. Es una unidad especializada en el manejo de embarazos de alto riesgo, patologías fetales y procedimientos complejos, incluyendo diagnóstico prenatal, cirugía fetal y seguimiento intensivo.

Fue el primero en realizar una operación intraútero a un feto que tenía problemas de corazón. Durante más de 30 años investigó las enfermedades del feto con sistemas de ultrasonido, pero en paralelo también indagó sobre su comportamiento. Descubrió que el feto tenía desarrolladas las áreas celebrales del sonido y que mostraba un grado de atención más alto de lo que se pensaba. De la vida antes de nacer habló en un programa de Iker Jiménez en 2018.

Quienes conocían a Carlos López aseguran que poseía vastos conocimientos, era un melómano y un gran investigador. Fue también profesor asociado de la USC. Su potente imaginación le llevó a escribir cuatro novelas: “La Orden de los Acompañantes de Almas”, “La maldición de la isla de Kuk”, “Homo Índigo: La tribu del Paraíso” y “El expediente McCarthy”.

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