Condenado un galerista por quedarse con obras de Rafael Alonso
Tribunales
Faustino F.V. aceptó un año de cárcel, la devolución a la viuda del pintor de uno de los cuadros y el pago de 15.435 euros por el resto
Un galerista vigués, Faustino F. V., aceptó ayer una condena de un año de prisión y multa de 900 euros por un delito agravado de apropiación indebida con abuso de superioridad al quedarse con cinco cuadros del pintor Rafael Alonso que la viuda le había entregado para su exposición o venta en 2019 y que nunca devolvió.
En una vista por conformidad, celebrada en la sección quinta de la Audiencia en Vigo, el acusado reconoció los hechos y asumió la pena que incluye la devolución a la perjudicada de uno de los cuadros, el único que todavía tiene, “Puente entre árboles”, así como el pago del valor de los restantes, una cantidad que asciende a 15.435 euros.
A pesar de asegurar que no tenía ingresos, sí dijo que hará frente a la responsabilidad civil, algo a lo que está vinculada la suspensión de la ejecución de la pena de prisión durante tres años. Ante el tribunal garantizó que pagará las cantidades mensuales establecidas ayudado por su familia.
La perjudicada valoró que se hiciera justicia después de cinco años de espera desde que interpuso la denuncia.
Los hechos se remontan a 2019, cuando la mujer del pintor le entregó las obras de acuarela confiada en que era un profesional al que conocía y con el que ya había colaborado antes con el fin de exponerlas y ofrecerlas a la venta por cuenta de la dueña por un precio de 17.500 euros. Transcurrido un tiempo sin que el acusado, “quien actuaba con ánimo patrimonial injusto”, informara sobre la venta ni devolviera las obras, fue requerido expresamente por la dueña para la devolución inmediata de los cuadros, si bien, en una reunión en septiembre de 2022, ambas partes acordaron reducir el precio inicial y dar otro plazo de seis meses, tal y como sostiene la acusación. Pero finalizado el plazo no hubo respuesta pese a los requerimientos de la propietaria, que tuvo que acudir a la Policía. La investigación llegó finalmente a un procedimiento judicial donde se comprobó que ya solo tenía una de las cinco acuarelas que le habían dejado y que no había entregado el dinero de la venta de los restantes.
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