Las carreteras de Vigo y provincia, con la menor cifra de muertes de la década
Tráfico destaca una reducción de víctimas de un 26% desde 2016, pese al alza de los siniestros de motos
Los esfuerzos por reducir la siniestralidad mortal en carreteras con más campañas de vigilancia e incremento de radares ha rebajado los accidentes en las carreteras del área de Vigo y del resto de la provincia. Según la estadística del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, en la última década el número de muertes se redujo en un 26% en la última década y un 17% desde el año anterior a la pandemia.
En números absolutos, durante 2025 perdieron la vida en accidente en las carreteras de Vigo y provincia una veintena de personas, mientras que hace una década fueron 27. La reducción fue paulatina y se situó en un 9% respecto al año anterior, 2024, cuando las víctimas fueron 22.
Pese a que los datos dan un respiro a la siniestralidad más grave, sigue preocupando la cifra de accidentes mortales de motoristas. El mismo estudio refleja la dificultad de frenar este tipo de siniestros, que se concentran sobre todo en las vías del entorno de Vigo. Los mapas difundidos en el estudio muestran las conexiones con el Val Miñor y Baixo Miño los lugares con más accidentes de moto, a los que en 2025 se sumaron además la A-55, con una víctima mortal, y la PO-510 en Salvaterra do Miño.
En cuanto a peatones, la cifra se mantiene en un víctima mortal. En 2024 fue un joven el que murió supuestamente atropellado en la AP-9 en Teis, en un accidente con fuga cuya investigación quedó archivada al no haberse podido hallar pistas sobre el presunto responsable, mientras que el año pasado, el siniestro mortal tuvo lugar en Vilaboa, en la N-554, donde perdió la vida un vecino de 78 años.
La cifra baja igual que los siniestros mortales de bicicletas, sin víctimas en los dos últimos años.
Tráfico multiplicó el número de radares en la última década, introduciendo además nuevos de tramo en el área de Vigo, mucho más sofisticados que permiten saber la velocidad media del vehículo más allá del punto en el que está situado el cinemómetro. Las incorporaciones en el último año fueron a parar a la AP-9 en el km 158 a la altura de Peinador y el ‘mega radar’ de la PO-340, entre Gondomar y Tui, que, además de velocidad es capaz de detectar otra serie de infracciones, como adelantamientos indebidos. Así, solo el año pasado, la DGT activó hasta 28 radares en las carreteras del entorno vigués, de los 55 en toda la provincia, lo que supone un 20% más en solo cinco años y con la autovía A-55 entre Vigo y Porriño con los doce kilómetros más vigilados de Galicia. A los detectores de la velocidad, que sigue siendo una de las principales causas de accidente, se suman las cámaras de vigilancia del cinturón, así como las campañas especiales de la Guardia Civil en tramos peligrosos para motocicletas y para controlar el consumo de alcohol y drogas.
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