El AVE Vigo-Madrid más rápido: ADIF rebaja sus limitaciones

Solventa algunas dificultades en el tramo entre Santiago y Ourense, aunque suma pequeños puntos críticos en Castilla y León

Un tren AVE modelo S-106 estacionado en la estación de Urzaiz
Un tren AVE modelo S-106 estacionado en la estación de Urzaiz | Vicente Alonso

ADIF da un respiro a los pasajeros del AVE entre Vigo y Madrid y el tren podrá circular más rápido. El administrador ferroviario eliminó un punto crítico en el tramo entre Santiago y Ourense, concretamente en O Irixo. Los maquinistas tenían la obligación anteriormente de no superar los 220 kilómetros por hora al pasar la bifurcación de A Grandeira, en Santiago, y hasta la entrada en Ourense debido a defectos en la vía. Ahora, esa incidencia queda reducida a solo 50 kilómetros de distancia en ese tramo y no a su totalidad, siendo posible circular al máximo que permite el tren S-106 (300 kilómetros por hora). Por ello, la limitación que alargaba aproximadamente diez minutos el viaje, ahora queda reducido a 3 minutos. Aún así, sin posibilidad de bajar el trayecto total de las 4 horas.

Estas limitaciones fueron aplicadas por ADIF tras el accidente ferroviario en Adamuz, para poner precaución en vías o tramos que presentan algún tipo de deficiencia, tanto en su mantenimiento como en elementos externos (posibles desprendimientos, zonas inundables…). Lo que ADIF alivia por una parte, lo penaliza en otra. A la anulación de puntos críticos en Galicia, sumó tres nuevos en Castilla y León. El primero a la salida de Zamora, en un tramo sin supervisión y con posibilidad de desprendimientos y caída de objetos. Esto obliga al maquinista a reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora en un punto donde el tren debe acelerar para tomar velocidad tras la parada en la ciudad castellana. Según ADIF, ese pequeño tramo de 400 metros puede demorar el viaje hasta 5 minutos.

El segundo punto recientemente incluido está en la salida de Segovia. La sustitución de un carril limita a velocidad a 80 kilómetros por hora en un tramo de 2 kilómetros, penalizando el viaje en casi 4 minutos. Por último, un defecto del ancho de la vía en Soto del Real, ya cerca de Madrid, obliga a reducir la velocidad a 230 kilómetros por hora. Un punto no especialmente preocupante, pero que altera levemente el viaje.

Transportes desgrana el “hito” de la alta velocidad

El Ministerio de Transportes analizó en el podcast “Infraestructuras que te cambian la vida” el “hito” y el trabajo necesario para que la conexión de alta velocidad entre Galicia y Madrid fuese una realidad. A través de testimonios de ingenieros presentes en la obra, se desgranaron las actuaciones más importantes en los más de 600 kilómetros de vía rápida en varios puntos de especial complejidad por la geografía gallega. En concreto, se incidió en el paso por el túnel del Espiño, en A Gudiña, un viaducto de casi ocho kilómetros que se tuvo que perforar por ocho puntos simultáneos debido a su longitud, así como la necesidad de utilizar explosivos.

Otro de los puntos curiosos fue la dificultad que tuvieron las más de 300 personas encargadas de la obra de acceder al punto de trabajo, en ocasiones en puntos remotos sin apenas carretera para transitar. Su creación elevó la demanda un 40% tanto en Vigo como en A Coruña y recortó notablemente un recorrido que en los años 90 tardaba entre 8 y 10 horas.

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