El acusado, al 112 la noche del crimen: “Mi amigo desapareció”

Tribunales

Fredy Rojas, que se enfrenta a 20 años, se desvinculó del asesinato a puñaladas de Jonhy, con el que convivía en una casa okupa y apuntó a un tercer compañero, “nunca nos peleamos”

Publicado: 12 may 2025 - 14:24 Actualizado: 12 may 2025 - 22:03
Fredy, este lunes, en el primer día del juicio con jurado que se celebra en la Cidade da Xustiza.

Cinco hombres y cuatro mujeres se encargan desde este lunes de juzgar en Vigo a Fredy Rojas, un ciudadano colombiano, acusado de asesinar en julio de 2023 a un compatriota con el que compartía vivienda como okupa junto a la calle Coruña.

El primer juicio con jurado de este 2025 comenzó en la “macrosala” con las exposiciones iniciales de Fiscalía y defensa. Para el ministerio público no hay duda de que Fredy acuchilló a Jonhy, de 39 años, después de volver juntos de las fiestas de Bouzas y que lo hizo “porque quiso, porque le dio la gana”, con alevosía sin opción a repeler el ataque. La defensa, por su parte, dejó claro al jurado que “si existe una mínima posibilidad de que los hechos ocurrieran de otra forma es que hay una duda razonable y eso, es la absolución", añadiendo que “tengo dudas más que razonables de que lo hiciera, las pruebas no son concluyentes, se nos denegaron muchas pruebas y había una tercera persona en la vivienda”.

El propio acusado se desvinculó del relato de hechos de la Fiscalía. Durante su declaración, contestando únicamente a las preguntas de la defensa, explicó que aquella noche estuvo con Jonhy en las fiestas de Bouzas. “Él Iba bastante ebrio y cuando bebe se pone agresivo”, dijo, asegurando que ni tuvieron una discusión esa noche ni “nunca me peleé con él ”. Fue, al llegar a la plaza de la Industria, cuando ambos separaron sus caminos. “Jonhy quiso irse a casa y yo me quedé unos veinte minutos en un banco antes de regresar. Cuando llegué no había nadie. Cuando me iba a casa de una amiga vi al otro compañero de la casa, estaba como tirando algo y al darse la vuelta tenía sangre, me tocó y luego se limpió las manos con su propia orina. Fue el que me dijo que a Jonhy le apuñalaron”.

Según dijo, “no pude llamar al 112 porque me quitó el teléfono y no tenía batería, pero él llamó y me lo puso. Yo no sabía a quién llamaba, después fuimos juntos hacia abajo y ya nos encontramos con la Policía”. Durante la vista, se pudo escuchar la llamada a Emergencias en la que Fredy dice que ha perdido a un amigo: “Veníamos los dos de las fiestas de Bouzas y desapareció” a lo que su interlocutora responde que debe avisar al 092.

La expareja de la víctima y la amiga a la que dijo que iba a ver esa noche testificaron también en sala. Ambas coincidieron en que el fallecido solía beber alcohol y que a veces se ponía agresivo, “provocaba a la gente”. Por contra, del acusado señalaron que “es muy tranquilo y cuando tiene un problema con alguien, prefiere marcharse”. La noche de los hechos, la que fuera compañera sentimental de Jonhy estuvo con él en las fiestas de Bouzas, “cuando lo encontré no estaba bebido, luego tomamos una cerveza y un chupito”. También estuvo con Fredy, pues a ambos los conocía desde hace años. Sobre el tercer compañero de vivienda, aseguró que no se fiaba de él, “por detalles que no me gustaron".

Un auténtico galimatías para el jurado por la mala acústica

La pésima acústica de la “macrosala” de la Cidade da Xustiza, que, pese a los apaños realizados, sigue sin resolverse convirtió este lunes la sesión en un auténtico galimatías para los miembros del jurado popular. Las declaraciones tanto del acusado como de los testigos eran, por momentos, ininteligibles lo que pone en entredicho la validez del plenario, la pieza fundamental para un juicio con garantías. La falta de público aumentó el eco que se mezcló con el lógico nerviosismo de las personas que tenían que declarar convirtiendo la primera jornada, una de las principales, en una odisea para comprender el relato de los hechos que se aportaron en sala. A mayores, la sesión tuvo que interrumpirse por un fallo en las pantallas.

El último en declarar fue la persona que encontró el cadáver. También venía aquella madrugada de las fiestas de Bouzas con su pareja. Caminaba por la calle Coruña, por la acera de la derecha hacia plaza de América cuando al mirar al lado contrario observó un bulto. Decidió cruzar y acercarse y vio que era una persona, tenía “un agujero en el pecho”. Fue entonces cuando llamó a Emergencias, pero antes de que llegaran, “vi una ambulancia que iba a Bouzas y la paré para que atendieran al hombre”, al que nada se pudo hacer por salvar su vida. El juicio continuará hoy con las declaraciones de los policías intervinientes.

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