90 días sin lluvia dejan Eiras al 67%, Zamáns al 57% y ríos secos

Los embalses continúan bajando a un ritmo de un tres por ciento por semana, pero en Vigo hay agua para meses

El Lagares, ayer sin apenas agua.
El Lagares, ayer sin apenas agua. | Vicente Alonso

La sequía suma y sigue a la espera de unas lluvias que deberían producirse esta semana, aunque probablemente de poca importancia. En los últimos 90 días solo se han acumulado 15 litros, desde el 1 de junio, y esto equivale al 10 por ciento de un año normal (el promedio de los últimos 40 años, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología), lo que se puede contrastar en la situación de los embalses, que continúan bajando a un ritmo constante de un tres por ciento semanal.

Eiras, el principal de Galicia y también la mayor infraestructura, que abastece a Vigo y su área metropolitana, se sitúa ahora al 67 por ciento de su capacidad, todavía lejos de la situación de alarma, pero avanzando hacia su vaciado. Si continúa apretando el calor, que acelera la evaporación e intensifica el consumo, en un mes estará al 50 por ciento. En todo caso, habría agua para cuatro meses más, por lo menos, hasta enero, gracias a que la nueva potabilizadora permite una mejor gestión, evitando los problemas de la anterior, que a partir del 30 por ciento entraba en crisis.

En cuanto a Zamáns, diez veces inferior, y que ahora se usa en exclusiva para el Val Miñor, se halla al 56,9 por ciento, cuatro puntos menos que una semana antes debido al mayor consumo en Nigrán durante agosto, que multiplica su población por dos o por tres con facildad.

Por último, Baiona sigue su descenso en picado en la pequeña presa de Baíña, que se sitúa al 34 por ciento de su capacidad. El Concello baionés seguirá estirando sus recursos y no prevé unirse a la red de abastecimiento de Zamáns mientras tanto, quizá a finales de este mes o principios de septiembre, cuando el consumo baja al volver a la normalidad la población -ahora la villa tiene 20.000 residentes- y también podrían producirse lluvias.

La misma situación se da en los ríos, con el caudal al mínimo en los principales que vierten a la Ría de Vigo. Pasa en el Verdugo, que en su zona alta se encuentra en situación límite, tan bajo que en zonas se puede cruzar. Y también al Lagares, que se ha convertido en un regato en buena parte de su trayecto por el municipio vigués desde Peinador hasta Samil. Sus afluentes están casi secos, como se puede constatar en Bembrive con el Eifonso. A la altura de Balaídos y el parque de Castrelos apenas hay un resto de agua al reducirse los acuíferos.

Contenido patrocinado

stats