110 personas entran en la unidad para la obesidad de Lavadores

El objetivo es extender la iniciativa a toda la Atención Primaria y por ahora los centros de salud con planes más avanzados son los de Sárdoma, Coia, Rosalía y Olimpia Valencia

Los profesionales del centro de salud de Lavadores, en la foto, están volcados con la iniciativa.
Los profesionales del centro de salud de Lavadores, en la foto, están volcados con la iniciativa. | Atlántico

El centro de salud de Lavadores lleva un año plantando cara a la obesidad con una unidad específica en la que participan médicos, enfermeras, nutricionistas y fisioterapeutas. Desde sus inicios, un total de 110 personas se han beneficiado de este programa, que fue impulsado de manera conjunta con el servicio de Endocrinología del Meixoeiro ante la elevada prevalencia de casos.

El objetivo final es que esta forma de trabajar llegue a toda la Atención Primaria, y de hecho a corto plazo ya hay cuatro centros de salud con planes avanzados para ponerse manos a la obra: Sárdoma, Rosalía, Coia y Olimpia Valencia.

Clara Guede es una de las doctoras que se implicaron en la unidad en Lavadores, junto con Luz Abalde. Explica que pretendían dar visibilidad la obesidad como una enfermedad y desestigmatizar a la persona que lo padece. También apostaron por esta forma de trabajar porque la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) abrió una vía de acreditación de unidades para el abordaje de la obesidad en Atención Primaria.

¿Cómo entran los candidatos en esta unidad? Se hacen a través de una invitación que hacen los sanitarios a las personas que viven con obesidad o sobrepeso con algún factor de riesgo. Les preguntan si quieren hablar del tema. “Una vez que la persona responde que quiere hablar del peso y de las comorbilidades que hay, les ofrecen la posibilidad de entrar en esta unidad.

La primera medida es una valoración compartida entre medicina, enfermería, fisioterapia y nutrición. A continuación, se establece un plan de trabajo con el nutricionista y el fisioterapeuta, que puede ser grupal o individual según cada caso concreto, y se establece el seguimiento.

En las primeras consultas de médicos y enfermeras intentan consensuar objetivos de salud ”que sean concretos y asequibles", además de pactar los tiempos para lograr esas metas. Luego se van revisando en las consultas de seguimiento. “Si no navegamos todos en la misma dirección sería perder capacidad para lograr los objetivos”, subraya Clara Guede.

Aunque todavía están evaluando los resultados del programa, sí avanza que la adherencia es muy buena ("casi todos los que empiezan continúan") y ya tenemos algunos pacientes en fase de estabilidad.

En la consulta están intentando no ser “IMC dependientes”, no fijarse tanto en la cifra de índice de masa corporal sino en el porcentaje de grasa estimada y en el riesgo cardiovascular de cada persona. Estas mediciones solo requieren de cinta métrica y una báscula. “Con estas herramientas básicas podemos estimar el riesgo y tomar decisiones”.

Guede y Abalde son las doctoras que tienen a más pacientes en seguimiento en la consulta, pero ya hay más compañeros que quieren dar el paso. El objetivo del centro de salud a la vuelta de vacaciones es extenderlo al resto de compañeros, que ya han mostrado interés. La unidad se mantendría como referente y ofrecerá sesiones clínicas formativas para profundizar en el manejo de esta patología.

Además de su interés por esta patología y porque cree que un abordaje activo es la mejor forma de trabajar, Clara Guede tuvo también una motivación personal para tratar de buscar soluciones para estas personas. “Tuve un paciente que no era candidato para un trasplante de pulmón porque tenía un índice de masa corporal por encima de 40. Me parecía dramático no poder ayudar”.

Preguntada por los procesos que pueden llevar al sobrepeso y la obesidad, menciona la ansiedad y el estrés, los dolores articulares especialmente de rodilla que llevan al sedentarismo, etapas en la vida de la mujer como la gestación o la menopausia que pueden producir acúmulos de grasa, entre otras casuísticas.

Más de la mitad de los gallegos tienen exceso de peso

El sobrepeso y la obesidad es un problema de salud pública, por su elevada prevalencia entre la población, pero también porque es un factor de riesgo para el desarrollo de otras enfermedades y por los recursos públicos que consume (representa el 9,7% del gasto en salud en España, según la OCDE).Es un problema que afecta a más de la mitad de la población adulta en Galicia.

Se define como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Es la enfermedad metabólica más frecuente en países industrializados y se triplicó en todo el mundo desde 1975. Se trata de un problema crónico cuya importancia radica en su contribución como factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades crónicas. La incidencia de diabetes mellitus tipo 2 aumenta con el tiempo de duración del sobrepeso o la obesidad que, a su vez, es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y hipertensión. Asimismo, se relaciona con el aumento de la incidencia de algunos tipos de cáncer: próstata, colorrectal, endometrio, cérvix, mama y vías biliares.

En cuanto a la población infantil, los niños y las niñas con obesidad sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas y hipertensión. También presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos. Además, se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta.

Galicia cuenta con un Plan de Obesidade Zero para favorecer los estilos de vida saludables en todas las etapas de la vida. El año pasado había más de 421.000 gallegos con obesidad.

Clara Guede: “Afronto el cargo con ilusión”

La doctora Clara Guede Fernández acaba de asumir la jefatura de estudios de la Unidad Docente Multidisciplinar de Atención Familiar y Comunitaria en el ámbito de Atención Primaria en el área sanitaria de Vigo. Dará el relevo a María Victoria Martín Miguel, con la que está en contacto estos días para ponerse al día en el funcionamiento de la unidad. Afronta el reto “con mucha ilusión porque la formación de residentes me apasiona y una parte tiene que ver con devolver lo que han hecho por nosotros nuestros tutores”.

Por otro lado, la jefa de estudios aspira a que los residentes sigan viendo la unidad como “un sitio en el que los vamos a cuidar y al que acudir para resolver problemas” y añade que otro de los retos es que sean profesionales que “tengan claro que tratamos con personas, no solo con patologías”.

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