ADIF retira los bloques de mortero en A Portela tras las protestas
La actuación permitirá que dos vehículos puedan cruzarse en un tramo que había quedado reducido a un único carril
ADIF inició la retirada de los bloques de hormigón instalados en el puente de A Portela tras aceptar las modificaciones solicitadas por el Concello de Redondela y las reiteradas protestas vecinales contra una actuación que reducía el paso elevado a un único carril de cuatro metros. La intervención permitirá ampliar la calzada hasta los seis metros de ancho mediante la instalación de pretiles metálicos más estrechos, facilitando así el cruce de dos vehículos.
La actuación supone un cambio de criterio por parte de ADIF, después de varios meses de movilizaciones impulsadas por los residentes de la zona, que calificaban la obra ejecutada como una "aberración urbanística" por las dificultades que generaba tanto para el tráfico rodado como para la seguridad vial.
Los trabajos de retirada de los bloques empezaron ayer y responden a la propuesta trasladada por el Concello, que había solicitado formalmente la reforma de la actuación para corregir los problemas ocasionados por la reconstrucción del paso elevado.
La polémica se intensificó el pasado mes de abril, cuando las reivindicaciones vecinales llegaron al pleno municipal. La corporación aprobó entonces por unanimidad instar a ADIF a actuar con urgencia para modificar el puente, al considerar que la reducción de la plataforma a cuatro metros impedía el cruce simultáneo de dos vehículos y generaba situaciones de riesgo en un tramo con escasa visibilidad.
Los vecinos, tal y como explican desde Radio Redondela, recibieron con satisfacción el inicio de las obras correctoras, al entender que atienden una de las principales peticiones planteadas desde que concluyó la reconstrucción del puente. Con la sustitución de los pretiles de hormigón por otros metálicos de menor anchura, el paso superior recuperará unas dimensiones que permitirán mejorar la circulación de vehículos y peatones, poniendo fin a una controversia que se prolongó durante meses y que obligó a la intervención del Concello de Redondela y al respaldo unánime de la corporación municipal.
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