Las pintadas, una lacra que degrada el Centro Histórico
Los vecinos de la zona monumental de Pontevedra piden más vigilancia y el Concello multa con 3.000 euros por daños en un BIC
El Centro Histórico de Pontevedra continúa siendo foco de pintadas en fachadas de viviendas rehabilitadas o de algunas de las plazas más emblemáticas como Curros Enríquez y A Pedreira, donde no pudieron eliminarse por completo las esvásticas nazis dibujadas en la fachada del Pazo de Mugartegui y en un local de hostelería. También hay pintadas en los arcos de la iglesia de San Bartolomé, del siglo XVII, y en los entornos de la Basílica de Santa María y el Parador de Turismo.
Los nuevos actos vandálicos de los últimos días suman pintadas en la rúa Tetuán, en una Vivienda de Uso Turístico, a pesar de los esfuerzos de Concello y asociaciones vecinales por poner coto a esta ‘moda’ de dañar el patrimonio. A este respecto, la presidenta de la asociación de vecinos de Santa María, Pilar Señoráns, planteó al consistorio más vigilancia en una reunión que calificó de cordial y con buena colaboración.
La titular de la entidad vecinal de la zona monumental asegura que ella misma y algunos particulares cuentan con cámaras de seguridad en sus viviendas, una opción buena para la rápida intervención de los cuerpos policiales, pero el vandalismo, que no cesa, vuelve a reabrir un debate planteado hace años en la Boa Vila: la posible instalación de cámaras de seguridad en el Centro Histórico. Si bien, esta posibilidad, por el momento, no es contemplada por el gobierno local.
La ordenanza municipal multa estas conductas vandálicas, consideradas como muy graves, con hasta 3.000 euros y, por parte de la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia vigente desde 2024, “la realización de pintadas, incisiones y otros actos vandálicos que causan daños o deterioros en un BIC o catalogado” se consideran graves y pueden alcanzar los 150.000 euros de sanción.
Tanto la Policía Local como la Nacional intensificaron los controles y rondas por el Centro Histórico, pero la falta de cámaras y la dificultad de pillar ‘in fraganti’ a los vándalos o falta de testigos complica las detenciones. Por ello, solicitan colaboración vecinal e interponer denuncia ante cualquier acto de este tipo con la mayor premura.
Mientras no se detiene a los culpables, la limpieza de las fachadas afectadas corresponde a los titulares de las viviendas, avivando más la indignación de los vecinos ante unos requisitos estrictos de Patrimonio que otros destrozan.
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