Ramón Pastrana
Identidad
Juan Carlos de Borbón, exiliado por circunstancias en Abu Dabi, quiere volver a casa. Sobre el papel no habría argumento legal para impedírselo pero la realidad es la que es y su presencia en España parece que sería origen de incomodidad en las altas esferas. Empezando por La Zarzuela y siguiendo por La Moncloa. ¿Por qué? Pues porque, aunque en términos históricos y de significación política su figura está amortizada, resulta que don Juan Carlos sigue vivo y esa realidad genera algunos inconvenientes.
Unos de naturaleza ética y otros de resabio político. Los malos pasos dado por el rey cuando reinaba -infidelidades conyugales, agujeros negros financieros- que se ocultaban bajo la inimputabilidad que le otorgaba la Constitución han arruinado buena parte del crédito político y social que consiguió durante los días de la Transición. Pero sigue vivo. Y su vida, al igual que la de todos, no debería ser juzgada -ni condenada- por un tramo de su biografía. Habría que analizarla en conjunto y separar los aspectos reprochables de su vida privada de los innegables aciertos de su actuación política en los años germinales del complejo proceso que permitió asentar un régimen parlamentario democrático. Régimen del que, en términos reales, no había precedente en España y que fue posible tras renunciar Juan Carlos I al poder omnímodo que había heredado del dictador Franco.
Podríamos especular y plantear conjeturas acerca de qué salida habría tenido la situación política que heredó y cuánto habría durado el nuevo régimen de haber seguido la hoja de ruta -autocrática- diseñada por el general Franco. Pero no lo hizo. Optó por resignar el poder heredado apostando por una transición hacia la democracia. Su biografía ocupará páginas en los libros de Historia y la historia le juzgará. Pero desde la perspectiva global del buen resultado de aquel proceso, a pesar de sus sombras, tengo para mí que el saldo no será escaso.
Por eso creo que resultaría mezquino negarle al ciudadano Juan Carlos de Borbón, rey que fue de España, la vuelta y definitiva estancia en nuestro país.
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