José Teo Andrés
Vigo no es Londres
La propuesta del colectivo Beiramar da Xente, retomada por el BNG y enviada a la Xunta, llega tarde y con muy escasas posibilidades de éxito. Vamos por partes. La idea lanzada plantea conservar todas las naves abandonadas en Jacinto Benavente y Beiramar y proteger Alfageme y la Artística, como un gran patrimonio industrial, igual que hicieron otras ciudades. Londres es el paradigma, donde algunas de las viejas factorías se reconvirtieron en centros sociales y culturales, con la ya icónica Tate Modern, el Museo Nacional Británico de Arte Moderno, uno de los centros culturales más visitados del mundo, que se ubica en la antigua Central de Energía de Bankside, una imponente estructura industrial de ladrillo construida entre 1947 y 1963. Tras el cese de su actividad eléctrica en 1981, el edificio quedó en desuso hasta la década de 1990, y en lugar de ser demolido, fue rehabilitado.
Pero Vigo no es Londres, ni de lejos. En Vigo hay un Plan General aprobado y en activo que ya contempla la protección completa de Alfageme, que se conservará en su totalidad dentro de un ámbito urbanístico a desarrollar, y parcial de La Artística, de la que queda solo su exterior, que se mantendrá. En cambio, para las naves de Beiramar solo se contempla la piqueta y levantar en su lugar bloques de viviendas para conformar un barrio residencial donde hubo un parque industrial marítimo de primera categoría. Esos empleos ya no volverán al descartarse el desarrollo de un parque empresarial específico para los frigoríficos. Otra oportunidad perdida.
Para los muy optimistas, hay un precedente de una edificación que la Xunta salvó de la demolición cuando ya estaba todo listo. Donde hoy está el Marco se levantaba la antigua cárcel y los primeros juzgados. Tras el traslado de los servicios a la avenida de Madrid y a la calle Lalín quedó el inmueble en pie, vacío y en ruina permanente. El Concello decidió en 1991 tirarlo y construir una plaza pública, diseñada por Bofill, que no era mala idea. La Xunta dijo que no y declaró el edificio como BIC, o más exactamente, inició el expediente, lo que ya paralizaba cualquier actuación. Finalmente, fue el alcalde Carlos Príncipe quien iluminó la idea de reconvertir la cárcel en museo de arte contemporáneo, que culminó Manuel Pérez en el siguiente mandato, e inauguró el propio Príncipe ya como vicealcalde, con el entonces príncipe de Asturias, hoy rey, como protagonista en uno de tantos días nefastos para esta ciudad, con lluvia y bronca, ya nadie recuerda por qué. Curiosamente, y hablando de Londres, allí está la calle dedicada a la capital británica.
Contenido patrocinado
También te puede interesar