Números de récord

Publicado: 05 sep 2026 - 04:00
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Opinión. | Atlántico

Como esos equipos recién ascendidos a los que se augura una presencia muy breve en la categoría y que sorprendentemente no solo no descienden sino que acaban jugando competición europea, o como esas canciones que suenan a lata y acaban vendiendo millones de copias, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, llegó de puntillas al cargo con la pesada mochila a sus espaldas de pertenencia al neo fascismo y sin embargo, acaba de batir el registro establecido en su momento por Berlusconi y se ha convertido en el jefe de Gobierno italiano más duradero desde el final de la Guerra con 1.413 días seguidos ostentando el cargo. En octubre de 2.022, obtuvo una victoria que le permitió aspirar a la formación de un Gobierno al que ninguno de los agentes políticos italianos de diferentes tendencias auguraban una estancia prolongada en el poder. Y sin embargo los oráculos no acertaron. Tres años es un periodo de mandato ridículo para cualquier otro país de la órbita de Italia, pero para un país que ha hecho modo de vida de su inestabilidad política, una situación como la que protagoniza Meloni es, simplemente, un inesperado y probablemente deseado récord.

Giorgia Meloni, la primera mujer en ostentar este cargo en toda la historia de Italia, llegaba precedida de una probablemente merecida fama de ultraderechista y muchos de los grandes analistas de una actualidad parlamentaria en su país aceptaron de mala gana esta elección dado su alarmante currículo. Había ocupado un ministerio con Berlusconi, había fundado un partido político sobre las cenizas de los viejos conceptos ultra conservadores al que llamó pomposamente Fratelli d’Italia, se declaraba católica y conservadora, definía su pensamiento como una doctrina basada en el lema “Dios, Patria y Familia” y advirtió en su campaña electoral que rechazaría, el matrimonio igualitario, el aborto y la eutanasia. Es decir, que no engañó a nadie y nadie que la votó se sintió engañado.

La realidad es que Meloni se ha refinado, ha moderado su discurso y ha comenzado a ganar prestigio internacional. Muchos de sus detractores piensan que es un lobo con piel de cordero, pero la realidad del día a día la sitúa entre los líderes europeos con mayor incidencia y mando. Descender a Segunda, por ahora no desciende.

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