Trump nos confunde

Publicado: 11 abr 2026 - 01:05
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Después del viaje a ninguna parte, Irán está más radicalizado que nunca y, si acaso, solo Israel ha podido obtener alguna ventaja. El intento de entender lo que está pasando en Oriente Medio vuelve a ser una forma de caminar a ciegas.

Trump nos confunde porque está cada día más desequilibrado y su palabra vale cada vez menos. Ya nadie se fía de lo que dice, o de lo que anuncia. Hasta los suyos se empiezan a dar cuenta, como el periodista de la Fox, Tucker Carlson. Imposible abrirse paso entre la niebla del bárbaro discurso del todavía presidente de los EE.UU. y su monetizada viralidad en Truth, (brazo digital de su negocio mediático).

También podemos aferrarnos a la vaga esperanza de que los desvaríos del cabestro tengan fecha de caducidad. A corto plazo, la enmienda 25 o un revolcón en las urnas de noviembre (el magnicidio o la guerra civil cabe en las mentes morbosas, pero eso no es lo mío). A largo plazo, todo esto puede cursar como vacuna que nos inmunice frente al tecnofascismo y las nuevas formas de tiranía.

Ni digo que, visto como vacuna, sea una forma de aceleracionismo de retorno a los paraísos perdidos de la Carta de San Francisco. Se me hace cuesta arriba que la situación se prolongue hasta el Mundial de Futbol previsto para el verano que viene ¿Se imaginan que la tensión actual se traslade a los estadios norteamericanos?

La palabrería de Trump, sus arrogantes "martillos de medianoche" o su aversión a los "agitadores profesionales" (así ve él a los periodistas que le hacen preguntas inoportunas) deviene casi siempre en las machadianas pompas de jabón llamadas a quebrarse súbitamente en el aire.

El que no se consuela es porque no quiere. Mejor eso que asumir la perverse analogía de los agoreros: la ONU es a Trump lo que la República de Weimar era a Hitler. La propia presidenta de la UE, Ursula Von der Leyen, llegó a pregonar que el orden nacido después de la segunda guerra mundial ha muerto. Y eso lo dijo coincidiendo en el tiempo con una declaración de Trump en la que sostenía que "a veces se necesita un dictador", sugiriendo lo que sugieren sus teólogos de cabecera en "La Ilustración Oscura" (Nick Land). Es decir, el fin de la democracia como motor del progreso de la Humanidad.

Miremos los brotes verdes. Un núcleo duro de países europeos (Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, España) le han dicho claramente a Estados Unidos e Israel que "esta no es nuestra guerra". Y no sería justo endosar a la UE esa especie de "política de adulación y apaciguamiento", que pareció jugar a favor de Trump en un primer momento, cuando los nombres de Canadá, Groenlandia, Cuba, Venezuela, Iran... estaban en la boca de Trump como pasto fácil para la voracidad del cabestro.

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