Las tres “haches” más famosas de Noruega

Publicado: 06 sep 2026 - 01:59
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Recuerdo haber oído hablar al profesor argentino Mario Bunge (1919-2020) de las tres “haches” fatídicas de la filosofía. Según él, ese podio lo ocupaban Hegel, Husserl y Heidegger. No es el momento de debatir sobre la prioridad, en el conocimiento, de las ideas o de las cosas. Olvidando el calificativo de “fatídicas”, sí que podemos recuperar el esquema de las tres “haches” para aplicarlo a Noruega, ese país que está en el foco de atención por el fallecimiento, el 28 de agosto de 2026, del rey Harald V.

La primera hache corresponde a Haaland, el célebre futbolista, nacido en 2000, que jugó en la selección noruega en el reciente mundial. Es un vikingo gigante de casi dos metros de altura que sobresale por su ritmo, fuerza y atléticos movimientos. Quizá sea el ciudadano noruego más conocido en el mundo. En una publicación en las redes sociales, el delantero del Manchester City se despedía del difunto rey con el siguiente mensaje: “Descansa en paz, rey Harald. Gracias por todo lo que has significado para Noruega. Fue un honor conocerte".

La segunda hache es la que encabeza el nombre de Harald V. Los noruegos no siempre tuvieron un rey “en propiedad”, ya que en diferentes etapas de su historia han tenido como soberanos a los que ocupaban el trono de Dinamarca o de Suecia. De 1814 a 1905 Suecia y Noruega estaban unidos. A partir de 1905, Noruega se independiza y el parlamento ofrece la corona al príncipe Carlos de Dinamarca, perteneciente a la casa de Glücksburg, quien, para aceptarla, exigió que se convocase un plebiscito para votar en favor o en contra de la monarquía. Ganó por muy amplia mayoría la opción monárquica. Carlos tomó el nombre de Haakon VII, siendo el primer rey de una Noruega independiente desde el reinado de Haakon V en la Edad Media. Reinó unos 51 años, desde 1905 hasta 1957. Era el abuelo de Harald V (1937- 2026), quien ocupó el trono durante 35 años, teniendo como consorte a la reina Sonia. Parece, por las muestras de afecto que se le tributan, que gozaba de gran simpatía por parte del pueblo.

La tercera hache es la de su hijo, el ya rey Haakon VIII, nacido en 1973 y casado en 2001 con Mette Marit. Hay quien piensa que los reyes no necesitan someterse al tribunal de las urnas. Yo creo que están sujetos a un referéndum permanente. Han de mostrar que su papel al frente de una nación es útil para proporcionar estabilidad al Estado y bienestar a los ciudadanos.

El patrono de Noruega es san Olav II, quien reinó desde 1015 hasta 1028. Sus reliquias se veneran en la catedral de Trondheim, un templo gótico patrimonio de la humanidad. La “Iglesia de Noruega”, luterana, ya no representa la religión oficial del Estado. La Iglesia Católica en Noruega constituye una minoría. Los obispos católicos de ese país han pedido al papa León XIV un Año Jubilar que abarque 2030 y 2031, conmemorando, sucesivamente, el milenario de la muerte martirial de San Olav y la exhumación de su cuerpo incorrupto.

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