Manuel Orío
Montero se va a la guerra
En ocasiones una sola declaración en un juzgado sirve para desenmascarar a quienes tratan de escurrir el bulto y deshacerse de su responsabilidad en la gestión de un desastre como el de la dana de Valencia. “Hacen falta tres neuronas, conocer los procesos meteorológicos e hidrológicos, conocer el territorio y tomar decisiones. Con la información real que había era suficiente para prever lo que iba a pasar”, han declarado ante la jueza de Catarroja que instruye el sumario de la tragedia los geógrafos Alejandro Pérez Cuevas, catedrático, y el doctor en geografía Rafael Armengot Serrano. Lo que ocurrió por tanto es que las neuronas no debieron hacer conexión y no se produjo la sinapsis entre quienes debían conocer y quiénes debían decidir y en esa ruptura de los neurotransmisores se produjo el olvido de mantener la vigilancia sobre el barranco del Poyo y la transmisión de un mensaje de Es Alert para que la gente se pusiera a refugio. Los geógrafos consideran que con toda la información que estaba a disposición de los gestores de la catástrofe se podía saber que iba a pasar algo grave.
Solo hacía falta que entre todos reunieran tres neuronas.
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