Sitio distinto
Avanza Vox con fuerza en cada elección en el mapa autonómico- incluso en Cataluña tiene implantación- salvo en Galicia, donde no se come un rosco. Tenía un único concejal acabó por renunciar, así que la cuenta se quedó en cero absoluto: ni diputados, ni ediles, ni cargos públicos. Nada. También la extrema izquierda clásica, en sus varias denominaciones de Podemos, Sumar, Marea o AGE, acabó por desaparecer casi por completo en Galicia y en Vigo, así que algo debe pasar en el Noroeste. El PP logró hace mucho, antes de Fraga, probablemente con Barreiro, convertirse en fuerza hegemónica a base de sumar derecha conservadora, liberal, galleguismo moderado y otros elementos. Y hasta hoy. La izquierda más dura tiene su sede en la versión marxista leninista del BNG expresada en el lenguaje y las posiciones de Nestor Rego, el que manda en la UPG, por tanto, en el BNG. Y queda el PSOE que avanza hacia la ruina total gracias al sanchismo, definido por lo que decida Doc PS en cada momento, lo que más le conviene a él, no al país, ni al Estado ni siquiera a su partido, que parece enfilar el destino del PS francés o el italiano.
Vox no plantea soluciones, sino una especie de nihilismo antisistema populista, y de ahí que abandonara los gobiernos regionales, con gran resultado electoral, a base de lenguaje duro y con el PP más de enemigo que de aliado. Lo mismo pasa con los coyunturales socios de Doc PS, cuyo único interés es la desaparición del Estado. Así en toda España, donde gusta la política de emociones. Nada como una democracia aburrida, la de mayor calidad.
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