Singladuras siniestras

Publicado: 08 may 2026 - 00:30
Opinión.
Opinión. | Atlántico

Quienes hemos estado en el oficio de periodista sabemos cómo se las gasta esto de la información. Y aplicando esa inveterada intuición que a todos se nos supone, podemos incluso suponer que alguien existe por ahí moviendo los hilos del hantavirus y explanando un terreno para que la noticia de una pandemia que viaja en un barco de pasajeros anule cualquier otro brote informativo y lo reduzca al olvido. Un barco maldito con el diablo a bordo es un tema recurrente que ha llenado páginas y páginas de la literatura universal desde “Drácula” a “La isla del tesoro” de “Moby Dick” a la misteriosa derrota del “Mary Celeste”. En la novela de Stoker se reproduce el viaje más infernal y paradigmático de la literatura gótica y todos los buenos aficionados al género conocen casi de memoria el espectral rumbo dibujado por la goleta “Demeter”, desde el puerto de Barna hasta la barra costera de Whitby, la ciudad del nordeste de Inglaterra donde acaba encallando y de cuya borda desvencijada por el temporal salta nada más llegar a tierra, un fornido perro lobo. El capitán de la embarcación es encontrado cadáver, con un rosario entre las manos que él mismo ha atado con cabos a la rueda para mantener el rumbo incluso estando muerto. Se trata probablemente del escenario más truculento y lúgubre jamás descrito en libro alguno. La “Odisea” se le asemeja pero el de Ulises es viaje incluso menos sombrío.

El del crucero de lujo “MV Hondius” con bandera de los Países Bajos que partió con una clientela de élite desde el Cono Sur para alcanzar Cabo Verde, tiene todos los ingredientes para cumplir una singladura maldita de esas que pintan de negro las páginas de la literatura de mar. El problema es que no estamos hablando de un relato de ficción sino de una verdad de la buena que tiene en vilo a los habitantes de las Islas Canarias a dos días escasos de que el buque de pasajeros llegue a su destino con una docena de españoles a bordo entre ellos, y cómo iba a faltar, un gallego. Lo que me gustaría que me explicaran las autoridades es por qué, en pleno siglo XXI, es necesario que el barco tome puerto. Hoy hay sistemas muy avanzados para evacuar desde un barco en tránsito, y no me creo que aquí no pueda hacerse. Últimamente faltan muchas explicaciones al contribuyente. Y luego resulta que es el que paga…

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