Unos sicarios chabolistas

Publicado: 03 may 2015 - 04:00 Actualizado: 03 may 2015 - 04:01

Pues sí, dilecta leyente, esa mujer de Negreira ha querido demostrar que no hace falta ir a Colombia para contratar unos sicarios ni recurrir a esas páginas de asesinos a sueldo de internet y que, a veces, basta con darse una vuelta por cualquier poblado chabolista para encontrar a unos bandarras dispuestos a cargarse a un parroquiano, "por un puñado de dólares". Lo malo es que su encargo se volvió como un boomerang contra ella y es que los cíngaros vieron la ocasión de matar dos pájaros de un tiro (nunca mejor empleada la cinegética frase). De una parte, realizar el trabajo de deshacerse del marido de la interfecta por 7.000 euros y luego chantajearla hasta dejarla exangüe.

Para la primera operación, los "waltrapas" facilitaron a la mujer un brebaje, seguramente fabricado por alguna vieja harpía de su clan, para dormir a la víctima, al objeto de que ésta estuviese totalmente indefensa cuando ellos se hicieran cargo del asunto. Llevándoselo para darle una buena tunda, dejándolo semimuerto y abandonado en el monte para que otras alimañas remataran el trabajo, si bien la suerte quiso que fuese encontrado por un paisano y terminase en el hospital.

Luego, la mujer comenzó a recibir continuas amenazas para que les fuese entregando cada vez más dinero hasta dejarla en tanga, y ante el miedo de que terminasen haciéndole lo mismo que a su marido se decidió a entregarse a las autoridades relatando su rocambolesca historia.

Como se trataba de unos malandrines sin código ético delincuencial y con menos neuronas que una fregona, fueron rápidamente localizados y atrapados a partir de los móviles con los que se comunicaban con María Josefa, que así era como se llamaba la aspirante a viuda negra.

En fin, que en el hecho se juntaron de una parte una mujer desesperada (en su descargo manifestó que su marido la maltrataba) e ignorante (desconocedora, tal vez, de la protección que hoy le brandan las leyes) que acordó resolver su problema por la brava, y unos depredadores que se aprovecharon de la ocasión.

Ahora, cada una de las partes da su versión, arrimando el ascua a su sardina. Los "sicarios" dicen que bastante buenos fueron, que no se cargaron al andoba, como quería "La Josefa" y se limitaron a darle un escarmiento, mientras que aquélla dice que el encargo era de darle un susto y que se pasaron varios pueblos.

¿Nos encontramos ante lo que los leguleyos llamamos un exceso en la inducción? ¿Debe por ello responder La Josefa del intento de asesinato con alevosía de su marido o solo de las lesiones que supuestamente era en lo que consistía el encargo? ¿Era previsible el resultado? En cualquier caso se beneficiará de la aplicación de la figura privilegiada, nunca entendida, del que denuncia ser víctima de un chantaje. En este caso podrá ver rebajada su pena en dos grados.

Por su parte, los "becarios" quizá lleguen a doctorarse en la universidad del lumpen y salgan con un máster en "Per qualche dollare in piú", impartido por el catedrático del spaghetti western, Sergio Leone.

Moraleja: En un lodazal sólo encontrarás detritos y cerdos.

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