Francisco Peña
Las claves para una regeneración democrática
Hay sequía y habrá en el futuro aún peor. Este año ya no hay remedio: estamos en manos de que el Dios de la lluvia quiera llorar sobre Galicia y acabar con la agonía de ver cómo Eiras se agota. Vigo tiene agua para unos tres meses, pero gestionando restricciones a partir de diciembre, como en los lejanos años setenta, cuando la ciudad solo disponía de Zamáns. Entonces se construyó Eiras, en tiempo récord y gracias a la presión del alcalde Picher, que logró el visto bueno del Gobierno para construir el nuevo embalse y solucionar el problema durante medio siglo. Hasta ahora. ¿Qué hacer? Solo hay dos posibilidades realistas: construir otra presa o ampliar Eiras. La tercera opción, un trasvase, sería poco eficiente. La ampliación parece la decisión más sencilla y rápida, pero no será fácil porque exigirá cientos de documentos, permisos y autorizaciones y hay que contar con el “no” del BNG, de los ecologistas, vecinos de la zona y los ayuntamientos implicados, así como los mariscadores, por el incremento del caudal desalojado a la Ría. Mejor sería un nuevo embalse, pero las posibilidades de su construcción serían aún menores al incrementarse el rechazo. Lo que está garantizado es que sin más agua una sequía futura obligará a cortar el suministro a 400.000 personas de Vigo y su área.
Lo otro que va a pasar es que españoles nacidos y residentes en Buenos Aires decidirán las elecciones generales y las autonómicas. Personas que nunca han vivido en la península ni tienen previsto hacerlo. En Galicia ya hubo dos ocasiones en que el voto exterior estuvo a punto de contradecir lo que habían votado los gallegos del “interior”: con Fraga y con Feijóo, aunque en ambas ocasiones finalmente las cosas se quedaron como estaban. Desde entonces ha crecido brutalmente el censo exterior, así que es cuestión de tiempo que su voto sea decisivo: el de personas que ni viven en España ni pagan aquí sus impuestos. En otros países, o no votan o cuentan con unos diputados propios, lo que parece bastante más justo. Pero como la sequía: acabará pasando. Tic-tac.
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