Francisco Peña
Las claves para una regeneración democrática
Mientras el ministro que se negaba a dimitir comparecía ante la Permanente de un Congreso disuelto que ya ha dado de sí todo lo que tenía que dar -que no ha sido mucho por otra parte- y procuraba explicar lo inexplicable para tratar de salvar los muebles dimitiendo finalmente como remate a su lamentable gestión al mando de un departamento al que ha dejado como un solar, el puto amo se ha eclipsado dejándolo solo ante el peligro para que se tueste a fuego lento y se convierta en el blanco de todas las iras sin que a él la mierda de los trenes le toque un pelo. Ya está buscándose otro espacio como se dice ahora en fútbol, y ha puesto a trabajar sin descanso ni días festivos a los cientos de asesores estratégicos que trabajan para él en su reducto de la Moncloa para encontrar desesperadamente un argumento al que asirse ahora que la situación se ha puesto como se ha puesto.
Un amigo mío muy listo en materia de comportamiento político, me decía hace unos días que todos los planes de blanqueo político elaborados por los estrategas de Presidencia se han ido derrumbando y en estos momentos, el depósito está vacío y por tanto, necesitado de una nueva película con la que rearmarse. Comenzó este largo y tortuoso sainete con lo de la máquina del fango –el bulo, la fachosfera, el complot, etc.- hasta que aquella máquina se averío con la identificación de la banda del Peugeot. Vino luego la manipulación del problema de la vivienda y el deseo de convertir una protesta que señala al Gobierno en un manifiesto contra la oposición, un fenómeno nunca visto antes en el universo. Pero el asunto se desvirtuó por el camino, la Puerta del Sol se convirtió en un gigantesco foco de indigencia, el delegado del Gobierno en Madrid se lo pensó mejor y tomó el olivo por si le tocaba a él pagar el pato y enfrentarse a un proceso judicial a pelo y sin aforamiento. Ayer se vació por fin la acampada sin que Pedro obtuviera rédito alguno. Llegó luego la conversión en política de amor como cantaron los Beatles. El beso a su señora y la versión paz y amor. Pero su señora va a ir al banquillo y su hermano ya ha ido. Puente ha dimitido y ese será ahora el nuevo leitmotiv. Somos tan honestos que dimitimos.
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