Sánchez, a la conquista de los años treinta

Publicado: 19 ene 2026 - 03:30
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Cómo será el mundo, que gira a más velocidad de la debida, en los años treinta? No lo sé, nadie lo sabe, ni tampoco Pedro Sánchez, que ha declarado en 'La Vanguardia' que sigue pensando en seguir en La Moncloa "hasta entrada la década de 2030", naturalmente si así lo quieren los españoles. Teniendo en cuenta todo lo que ha ocurrido en un solo año de mandato de Trump, que se cumple el martes, vaya usted a saber cómo estarán las cosas, en España, en Europa y en el mundo, dentro de cuatro, cinco o seis años. Son unas declaraciones que, por supuesto, como tantos otros factores, van a pesar en el encuentro que este lunes mantiene el presidente del Gobierno, en La Moncloa, con el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Una reunión que es demasiado infrecuente y de la que es difícil prever si saldrá algo positivo.

En todo caso, a mí, que trato siempre de ver la botella medio llena, me parece un paso positivo que Sánchez, por fin, derribe el muro levantado a las puertas de La Moncloa y las abra, no sé si de par en par, pero las abra al hombre a quien pienso que más aborrece, o eso es lo que trasluce al menos, Alberto Núñez Feijóo. Hablando se entiende la gente, dijo una vez Juan Carlos I ante el escándalo levantado hace años por su encuentro con un republicano catalán. ¿De veras hablarán?

Yo creo que el mundo está en un grado de cocción tal que alguien debe empezar a pensar, me parece, que lo de Groenlandia es mucho más serio que quién gane las elecciones en Aragón, por citar un hito. Y que el ascenso de la ultraderecha en España y en el mundo -véase lo que está ocurriendo en Portugal, por ir al ejemplo más reciente- es algo mucho más significativo que algunas de las diferencias impostadas entre las dos mayores formaciones españolas, que sus dos dirigentes deberían asumir que están condenadas a entenderse en muchas cosas. O, si no, quizá estemos todos condenados a perecer como una democracia avanzada a su tiempo.

La política española ha de entender que ya nada está siendo igual que hace unos meses, y para qué le voy a contar a usted -o a Pedro Sánchez- cómo estarán las cosas en los primeros años treinta, esos en los que el actual presidente del Gobierno pretende seguir siéndolo, y afortunadamente Trump ya no estará en el despacho oval. Será él (Sánchez, naturalmente), o será su interlocutor de este lunes, Feijóo, quien con mayor probabilidad duerma por entonces en el colchón de La Moncloa, pero nadie apostaría ya la vida por ello. Demasiadas cosas, entre ellas su propia supervivencia política, pesan sobre ese encuentro de este lunes entre dos hombres que se aferran a la idea de que aquí todo sigue igual, como si nada. Y no.

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