José Teo Andrés
Un té saharaui en Vigo
A la misma hora en que España consumaba el clásico bajonazo de inicio de campeonato (pero no olvidemos el 0-1 ante Suiza, luego llegó el título Mundial), en la sede viguesa de la Diputación, su vicepresidenta y presidenta del PP vigués, Luisa Sánchez, montaba una especie de haima con té con el delegado del Frente Polisario y de la República Saharaui en Galicia y la presidenta de la asociación de amistad con el pueblo del desierto, la viguesa Maite Isla.
Siempre es un buen momento para recordar la tragedia del Sahara, donde miles de personas, algunos que eran españoles hace medio siglo y otros sus hijos y nietos, malviven en campamentos de refugiados, siempre con la amenaza de Marruecos, cada vez más crecido. Gracias, entre otros, a Estados Unidos con Trump, a Francia y ahora también al Gobierno de España. Tan preocupado P.S. con lo que ocurre en Gaza, tan distante con la antigua provincia española, no vaya a ser que se enfade nuestro/su amigo el rey Mohamed. Lo último fue el asesinato vía dron del hijo del primer presidente de la República Saharaui y posible sucesor al frente del Polisario. Alta tecnología para liquidar a la cúpula entrante y librarse de un candidato a mantener la lucha.
Contaba Maite Isla que los saharauis son duros como pocos y que ni siquiera todo el poderío tecnológico de Marruecos, y el creciente apoyo político de España y Francia los va a doblegar después de 50 años peleando sobre el terreno y en el terreno no menos duro de la diplomacia internacional. Es posible que sea así, pero hay un riesgo evidente y visible de que su causa se archive, como otras del mundo. Un té en la Diputación para recordar que ahí están. Pese a Doc P.S.
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