Relevo en la Fiscalía

Publicado: 26 nov 2025 - 09:29 Actualizado: 26 nov 2025 - 09:30
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La renuncia final a su cargo, protagonizada por el ya ex Fiscal General, Álvaro García Ortiz, ha sido adobada por el Gobierno como el maltrato de los tribunales de Justicia a un personaje ejemplar que ha sido injustamente condenado por el simple hecho de cumplir con su deber, un dudoso argumento porque la condena se ha producido no por cumplir con su deber sino por todo lo contrario. Ortiz pasará a la historia por ser delincuente al mismo tiempo que encargado de perseguir en nombre de la ciudadanía a los que delinquen.

Pero si bien el Gobierno y su partido mayoritario han tratado este episodio como si Ortiz fuera un héroe caído en combate trágica víctima de una conjura, la triste realidad es que esa connivencia voluntaria o forzada del fiscal jefe con el Gobierno y la posterior decisión de acudir ante el tribunal encargado de juzgarlo si haberse apartado previamente de su cargo, le han buscado la ruina y Ortiz no le debe a estas horas a Sánchez y a su equipo otra cosa que una profunda desventura personal de la que va a tardar mucho tiempo en recuperarse aunque el tiempo todo lo cure. Puede que también cure este desastre.

Lo más doloroso probablemente de este capítulo, con un fiscal en el uso de su cargo a contribución de cuya defensa se han puesto todos los recursos con los que puede contar el Estado, es sin duda el desgaste terrible sufrido por la institución y el daño inmenso que se le ha causado ayudado por esa interminable sucesión de estampas que ref lejaban el permanente derroche de esfuerzos aunados para preservar a Ortiz que han ocupado la mayor parte de las jornadas para la abogacía del Estado, la prensa amiga y sobre todo, con el propio Ministerio Público actuando en este juicio como aliado del acusado y no como acusador. No es fácil determinar qué es en realidad un fiscal progresista –el estrambote esgrimido por el Gobierno para ensalzar a su personajepero personalmente me contentaría con saber que un fiscal es serio, equitativo, independiente y honrado. Y si es progresista en su vida privada, mucho mejor. A mí me gustaría que Teresa Peramato, veterana fiscal comprometida con la causa feminista y con años de trabajo siguiera siendo simplemente, fiscal y cumpliendo con su sagrado trabajo.

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