Fermín Bocos
Resistir a la espera de las sentencias
La sentencia firmada por los magistrados María Dolores Fernández, Emilio Serrano y José Antonio Patrocinio por la que se condena al hermano del presidente del Gobierno a nueve años de inhabilitación para ejercicio de cualquier cargo público es, al menos para los que no estamos puestos en materia de jurisprudencia, una resolución aparentemente muy contundente. Peor librado sale de este procedimiento Miguel Gallardo, ex presidente de la Diputación que contrató de forma fraudulenta a David Sánchez, y en las mismas condiciones que su amigo David, aparece condenado Luis María Carrero como colaborador de este fraude reflejado en la sentencia emitida ayer, que puede ser recurrida en los términos que define el ordenamiento jurídico.
Ese mismo desconocimiento que nos distingue en general a los legos en la materia, nos provee sin embargo de una cierta distancia a la hora de catalogar los hechos y un apreciable grado de equidistancia, las virtudes que se esperan, por ejemplo, de un jurado popular. Y desde ese punto de vista, y a consecuencia de varias reflexiones contenidas en el texto no solo referidas al procedimiento en sí sino a todos los detalles de los que se ha rodeado, cumple reflexionar para suponer que no es tan desmesurada. Una de las situaciones que llama más la atención es la completa inhibición mostrada por la Fiscalía en el procedimiento, inhibición que consiguió, por ejemplo, que el condenado no tuviera que devolver las percepciones recibidas por el desempeño de un puesto falso creado exclusivamente para otorgarle cobijo. Al parecer esa exigencia solo puede partir de dos peticionarios. La Diputación de Badajoz como víctima de una situación que le ha costado dinero, y la Fiscalía, Ambas han rechazado solicitarlo. Esta inhibición podría abrir la puerta del Tribunal de Cuentas pero no es probable. Si a ello añadimos el calvario al que fue sometida la jueza instructora, Beatriz Biedma, perseguida, denigrada y denostada hasta el colegio de sus hijas, y la orden de los mandos de la Guardia Civil aconsejando a la UCO ponerse de perfil ante el caso, la resolución no ha sido tan grave. En realidad a David le ha caído lo mínimo y se ha librado de cosas mucho peores.
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