José Teo Andrés
El PSdeG, en su precipicio
El puñal es un arma traicionera, se saca por sorpresa y asesta su golpe de improviso después de desenvainarlo sin que se vea. Los puñales son armas baratas, al alcance de cualquiera que esté dispuesto a amedrentar, a amenazar e incluso matar. En Madrid se han incautado a lo largo de las pasadas navidades 241 armas blancas por la Policía Municipal que han causado 45 heridos a lo largo de la campaña de seguridad navideña y tres fallecidos. Y en los meses precedentes han sido frecuentes que los enfrentamientos entre bandas juveniles, generalmente latinas, que tratan de hacerse con el control de un territorio, aunque solo sea metafóricamente, en las que los puñales, las dagas e incluso los machetes salen a relucir. No se puede negar que en efecto existe un problema de seguridad ciudadana y que es preciso controlar la venta de estos instrumentos mortales, aunque para dar una puñalada trapera sirve cualquier cuchillo de cocina. Las decenas de mujeres asesinadas en un año son la prueba.
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