José Teo Andrés
Profecías para cumplir
Pronto se cumplirán nueve años del día en que Galicia fue el caos, en especial en todo el entorno de Vigo, donde en octubre de 2017 se levantó un muro de fuego que llegó a cercar la ciudad. Como en el 11-M, todo el mundo recuerda dónde estaba y el peligro real de aquellos días en que la combinación de calor extremo y vientos muy intensos, y con la guardia baja por estar fuera de la temporada alta, llevaron las llamas hasta el centro urbano. El Alba todavía no se ha recuperado y lo mismo pasa en otras zonas limítrofes, sin olvidar que hubo al menos tres muertos a consecuencia que pudieron ser incluso más si no fuera porque agentes de Policía mantuvieron la calma y lograron sacar a un grupo de la zona cero. Una tragedia absoluta que se puede repetir, como reconocen los expertos, que ya hablan de incendios forestales de tipo 4 y 5, prácticamente imposibles de sofocar. ¿Qué hacer entonces? Además de mayores medios, que los hay, en lo que a Vigo toca está pendiente el famoso muro verde protector que a estas alturas, si ya se hubiera puesto en marcha la plantación de especies frondosas, que resisten mucho mejor las llamas, sería una realidad.
Pero no ha sido así: los comuneros, que yerran en tantas cosas, sí aciertan en reclamar de forma insistente la puesta en marcha de acciones de defensa. No hay que ser Nostradamus para saber que antes o después habrá otro incendio brutal en torno a Vigo, como los terribles que se dieron en el pasado 2025 en Ourense, que liquidaron buena parte del territorio. Como antes o después habrá una sequía que dejará en evidencia el tamaño reducido de los embalses y la necesidad que había y hay de ampliarlos. Como antes o después el voto exterior de personas cuya relación con este país es muy limitada decidirá gobiernos, en España y en Galicia. Estamos avisados.
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