Luis Carlos de la Peña
Después del viaje papal
León XIV no ha dejado pasar ni un solo día sin enviar unos mensajes sólidos para la fe de los católicos y para los no creyentes que le consideran un referente moral, un papa que predica la paz y el multilateralismo para resolver los problemas y que lo hace poniendo en el centro un mensaje de humanidad, de respeto hacia la persona y el diálogo. Las intervenciones de los primeros días fueron determinantes de su visita y en la que tuvo palabras sobre los abusos sexuales en la Iglesia delante de los obispos españoles para que tomen nota. En uno de sus momentos privados, León XIV tuvo tiempo para recibir en audiencia a la reina doña Sofía, a sus hijas Elena y Cristina y a tres de sus nietos, Pablo y Miguel Urdangarin y a Victoria Federica, que no se perdió ninguno de los actos públicos del papa en Madrid. Después de todos los mensajes que ha dejado el papa sobre su reproche a la cultura del enfrentamiento y la polarización, sobre la caridad que no admite demoras, de animar a vivir la fe de forma que no sea un museo del pasado que visitar y que la palabra debe servir para mostrar discrepancias, pero no para humillar a quien piensa diferente, a la neta del émerito, tras esa visita solo se le ocurrió decir que el papa "es super guay". Una reflexión profunda acorde con su trabajo de influencer.
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