El presidente loco y todos los demás

Publicado: 09 abr 2026 - 01:20
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Puede el presidente de la primera potencia del mundo estar loco? Puede. ¿Puede el presidente de la primera potencia mundial ser un estúpido, un imbécil? Puede, claro que puede. ¿Puede el presidente de primera potencia mundial llevar a todos los demás países a una crisis económica y a la pobreza? Lo está haciendo.

Decía Jean Pasul Sartre que "cuando los ricos se hacen la guerra son los pobres los que mueren". Casi nunca son los gobernantes, ni siquiera los que pierden la guerra, siempre los pobres, los inocentes. En los primeros seis días del conflicto con Irán, Estados Unidos se gastó 11.300 millones de dólares. Van cinco semanas de guerra. Trump ha pedido al Congreso de los Estados Unidos 200.000 millones para financiar "su" guerra contra Irán. Pero esa cifra no incluye los daños causados por el conflicto en Irán y Líbano ni el valor de los daños causados en todo el mundo por la subida de los precios de las materias primas, por el caos en el estrecho de Ormuz con cientos de barcos detenidos, el encarecimiento de los precios en todo el mundo...

¿Imaginan ustedes lo que se podría hacer con esos cientos de miles de millones? ¿Imaginan lo que costará reconstruir esos países, también en Ucrania? El daño para todos los ciudadanos de todos los países del mundo, incluidos en primer lugar los americanos, es incalculable. E irrecuperable. Trump estaba dispuesto a volarlo todo y ha terminado teniendo que pedir una tregua mientras sus socios israelíes siguen destruyendo todo lo que se les pone por delante.

Esta es más la guerra de Israel que la de Trump. El presidente americano alardea, amenaza, provoca e Israel ejecuta. Todos los dirigentes iraníes de los últimos años, sobre todo los que ya no forman parte de este mundo, merecían ser juzgados y condenados por el Tribunal Penal Internacional por crímenes contra la humanidad. Miles y miles de iraníes han muerto o han sido brutalmente encarcelados sin razón alguna por defender los derechos humanos más básicos y luchar contra la tiranía de unos líderes fanáticos. Pero nadie les va a devolver la vida ni la libertad, ni los derechos perdidos a los millones de iraníes que son víctimas de unos y de otros.

Con la excusa de acabar con los grupos terroristas financiados por Irán y por otros países árabes, Israel está destruyendo a todos sus enemigos y los que, con la indiferencia del mundo, pagan con su vida y con el miedo son los ciudadanos de Gaza, de Irán o del Líbano.

¿Se busca la paz o, simplemente, de lo que se trata aquí o en Venezuela, donde siguen mandando los mismos que manipulaban elecciones y encarcelaban y torturaban a los opositores, es de cambiar poder por petróleo? ¿Qué pasará en Cuba, una de las peores, más fracasadas y más largas dictaduras del mundo, si Trump sigue con sus planes? ¿Volverán a ser los cubanos los que paguen, los que sigan pagando las locuras de unos o los intereses de otros? ¿Qué va a pasar después de la débil tregua? ¿Habrá que pagar a Irán por cruzar el estrecho de Ormuz? ¿Recibirán los sucesores de los ayatolás asesinos el carné de demócratas? ¿Seguirá el pueblo iraní y el del Líbano, dos países cultos, tolerantes, abiertos bajo el terror del fanatismo? ¿Crecerá el odio a Estados Unidos que tendrá que abandonar Oriente Medio? ¿Seguirá el populismo que ofrece soluciones fáciles a problemas complejos ganando el voto de los indignados? ¿Nos llevará este sinsentido a un nuevo empobrecimiento que pagarán sobre todo los que tienen menos? ¿Cómo haremos frente a la degradación intencionada de las instituciones que durante décadas han conseguido mantener un cierto orden internacional?

Cuando los ciudadanos dan el poder a locos, estúpidos e imbéciles, a personas sin más valor que la ambición de poder suceden estas cosas. No es solo Trump. Al final, la culpa no es tanto de los que se aprovechan de una situación. Es, sobre todo, de quienes los votan.

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