Fermín Bocos
Moción de censura: lo que no mata engorda
El procedimiento abierto por el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz para aclarar las actuaciones del PSOE tendentes a neutralizar la acción institucional en los casos que atañen al círculo más íntimo del presidente del Gobierno es, probablemente, lo más grave de todo este escandaloso torrente de actividades presuntamente delictivas de las que en estos momentos se ocupan las distintas instancias judiciales investigando en terrenos que le afectan directamente. Pero si bien, se comprueba y demuestra que la esposa del presidente se ha apropiado de bienes que no le pertenecen y ha trampeado con su actividad laboral, si se acaba condenado a su hermano por los delitos que se le imputan en relación con una plaza de alto funcionario a la que no tiene derecho, si se determina que Ábalos, Cerdán y Koldo son reos de puro y duro enriquecimiento personal a gran escala con carácter fraudulento más otros delitos de menor cuantía pero igualmente vergonzosos, y si Zapatero acaba en la cárcel por ejercer como cabeza de una organización criminal a gran escala de tráfico de divisas, blanqueo y porcentajes millonarios por influencias, estaremos ante un abanico de delitos de toda condición y de máxima vergüenza, susceptibles de justas y equitativas condenas que probablemente afectarán al propio presidente por acción u omisión.
Santiago Pedraz es un juez maduro y experimentado, muy atractivo y considerado progresista por todos los círculos de la judicatura. Se ha dejado ver en el mundo del brilli-brilli del brazo de mujeres bellas y selectas y tiene un historial amoroso francamente prieto. Pero es un juez de la Audiencia Nacional por propios méritos –inició su carrera como juez en un pequeño pueblo de la provincia de Jaén llamado Villacarrillo- y un magistrado riguroso y muy serio en su trabajo. Lo que tiene entre manos si se demuestra su existencia es simplemente un golpe de Estado encubierto. Un ataque frontal a instituciones policiales, judiciales, informativas y de toda naturaleza para controlarlas, neutralizarlas y manipularlas a base de maniobras de intoxicación, agentes de campo y mucho dinero. El punto de partida de esta supuesta trama es la carta de amor de Pedro a su señora y al país. Pocas veces como ahora hemos estado en un peligro tan cierto.
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