Plan Ballesta: la respuesta española ante un ataque a Ceuta y Melilla

Publicado: 07 ago 2026 - 04:05
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Durante años el plan español de defensa de las que antes se llamaron “Plazas de soberanía en el Norte de África” se denominó Plan Ballesta y contemplaba un desembarco de tropas aerotransportadas y paracaidistas detrás de las propias líneas marroquíes, además del ataque por mar. Otros planes prevén la evacuación de las plazas y el traslado de su población a la península. Entre los más potenciales conflictos que nuestros estrategas estudian, el primero es un ataque de Marruecos a Ceuta y Melilla, aparte del pleno dominio de las aguas de Canarias. De momento, aparte de la “Marcha verde” ya van tres ensayos que ponen a prueba la capacidad de respuesta de España: el de la ocupación de la isla Perejil, la invasión de Ceuta en 2021 y la reciente sobre todo de miles de jóvenes en edad militar. Y ya se anuncia otra.

Pero la pregunta es si se ha producido una violación de la soberanía española, ¿qué había hecho y el Gobierno para evitarlo. Ha sido un nuevo ensayo de la monarquía de Mohamed VI, como las anteriores, para ver la capacidad de resistencia de España, ahora que la sabe más aislada que nunca, mientras a él lo asisten los Estados Unidos, Israel y Francia. Cabe recordar que durante muchos años el plan español de defensa de las que antes se llamaron “Plazas de soberanía en el Norte de África” se denominó “Plan Ballesta” y contemplaba un desembarco de tropas aerotransportadas y paracaidistas detrás de las propias líneas marroquíes, además del ataque por mar y aire a alguna de sus ciudades para reducir la presión sobre las ciudades españolas, antes de recuperarlas. Hay dos incógnitas, no demasiado favorables a España. Donde las cosas pintan peor es en una hipotética ayuda de Europa, dada sus vinculaciones e intereses comerciales de Marruecos con Francia, su protectora. Y ahora sus excelentes relaciones con Trump e Israel. Otro de los problemas viene del acuerdo de adhesión a la OTAN. Ambas plazas y sus islotes quedaron fuera del Tratado que sí incluye a Canarias.

En el “Plan Ballesta” tenía destacado papel una unidad gallega, la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable “Galicia VII”, de guarnición en Figueirido, Pontevedra, y Siero, Asturias, una de nuestras unidades de acción rápida, ya que debería ser rápidamente trasladada al escenario del conflicto y asegurar una posición de fuerza dentro de la propia retaguardia marroquí. Con una guarnición, que entre ambas plazas ronda los 6.000 efectivos, según los cálculos más optimistas, y un elevado porcentaje de soldados de origen marroquí, se cuenta con que Ceuta y Melilla tendrían pocas posibilidades de resistir por sí solas.

En cada una de estas plazas se cuenta con un regimiento de Caballería Acorazado, un grupo de Regulares, un regimiento de Artillería Mixto, un batallón del Cuartel General de la Comandancia General, un regimiento de Ingenieros, un Tercio de la Legión y Unidad Logística. Si bien este dato nunca se ofrece de manera concreta por quien puede darlo, se calcula que 4 de cada 10 soldados es musulmán y en buena medida de origen marroquí. Los expertos de nuestro Estado Mayor sostienen, como parece lógico, que el éxito en la defensa de Ceuta y Melilla se apoya en disponer de información previa para estar listos ante el ataque y desplegar los medios de defensa hasta la llegada de refuerzos o el contrataque desde la península. Un informe militar reservado titulado "Vulnerabilidades y amenazas permanentes" de Ceuta deja claro los riesgos. Abundan los datos que en España se ignoran, como el hecho de que la Comandancia General de Ceuta hubiera elaborado planes y mapas estratégicos reservados en los que se marca la línea para evacuar a la Península a la población civil, unas 84 mil, en el supuesto de una agresión militar marroquí.

De momento, mientras Pedro Sánchez sigue de vacaciones, rodeado de un amplio despliegue de protección por mar y tierra, en Ceuta sigue ocupando playas y calles 5 000 personas, no sólo marroquíes, sino también subsaharianos y de otras procedencias, socorridos por Cruz Roja y otras organizaciones. Los marroquíes que han vuelto a su país lo han hecho voluntariamente, y son muchos más de los que se decía. Y la gran pregunta es que, si el CNI cumplió con su deber, como dice la ministra de Defensa, Margarita Robles, por qué mintió Marlaska y no se tomaron las medidas que el caso exigía. El ejército fue desplegado doce horas después de la invasión y hemos visto como los marroquíes escapaban de los camiones que los llevaba a la frontera. Y en Ceuta sigue sin reinar la tranquilidad ordinaria.

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