Benito Iglesias
La lección del trabajo en equipo de la selección española
La entrevista a la medida en el espacio “Mañaneros 360” de la Televisión pública se engloba dentro de la categoría del llamado “periodismo de cámara”, es una de las formas más antiperiodística de cuantas se conocen: Marco preestablecido, preguntas a la medida de las preparadas respuesta y apariencia de que es realmente una entrevista de verdad. Nada que ver con lo que nos enseñó Indro Montanelli, en el sentido de que el periodista no hace preguntas incisivas e incómodas, y sobre todo no repregunta, como hemos visto en este caso, no es de fiar. Los que tenemos cierto recorrido en el ejercicio de este oficio, tenemos cierta perspectiva.
Lo más curioso es que Javier Ruíz ha sido siempre un periodista riguroso, preciso en el manejo de los datos, bien documentado. Siempre lo he admirado y valorado. Nunca se ha entendido su cambio desde que lo fichó la televisión pública no que se haya convertido en un bastión del sanchismo de modo harto expresivo. Zapatero es el mismo personaje que tras otra entrevista parecida de hace unos años decía a otro periodista acomodado que era preciso crear tensión. Y esta vez se ha elegido el marco adecuado para ver si cuela su caso su primera entrevista su imputación por el rescate a la aerolínea Plus Ultra el pasado 19 de mayo. El exlíder del PSOE ha dicho que tiene "convicción absoluta" de su inocencia, ha negado haber ejercido tráfico de influencias o haberse corrompido en su ejercicio laboral y ha aseverado que "va a quedar acreditado" que sus hijas no han cometido ninguna ilegalidad ni son sus testaferros.
Tiene todo el derecho de defensa. ¿Qué otro periodista se habría tragado, sin ir a más, la patraña de que las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho son un regalo "personal fruto de una amistad" pero ha evitado decir de quién? Hasta el más modesto estudiante de periodista en práctica lo habría preguntado. Zapatero ha defraudado a propios y extraños. Si hasta la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, dijera que "esperaba que Zapatero, contara la verdad en su primera entrevista televisiva y responda qué ocurre ante "todas las preguntas que tiene". No hizo falta, porque el amable entrevistador ni siquiera se molestó en preguntar o repreguntar. Además, pese a que comienza a largar su amigo Julio Martínez, cuenta con el respaldo del Gobierno, aunque alguno de los socios de este, del PNV ni se fían y la dedican expresivas calificaciones.
De los análisis y valoraciones tras la amable entrevista, destaca, por su precisión la de un destacado miembro del partido que forma lo que Sánchez califica como parte de la “mayoría (progresista) social de Gobierno) que lo sostienen en La Mocloa, aunque con meras críticas verbales. El exdiputado del PNV Ikaki Anasagasti ha recordado que sesenta y tres días después de que nos dijera que en diez días iba a dar cuenta de todo, Zapatero no ha contado nada. Y Anasagaski echa la cuenta: Cuando le han preguntado por qué ha tardado tanto ha dicho que por no mezclarlo con el proceso judicial. ¿Pero por qué no lo ha hecho y de que proceso judicial habla para no repetir lo mismo que le dijo al juez? ¿Qué había de nuevo entre esos diez días que nos dijo iba a comparecer y la entrevista? En el asunto de las joyas, con lo fácil que debería ser decir que son el regalo de un Jeque o de un mediador o de un mafioso, ha dicho que lo dirá ante el juez. ¿Pero no nos había dicho que lo diría en diez días? ¿Por qué nombró a un tal Arroyo como portavoz para decir que eran pura bagatela? ¿Y la Hacienda? ¿Y el código de conducta? Se comprende que quiera defender a sus hijas, que ya son responsables y mayores de edad para cobrar sin hacer nada. ¿Realmente qué respalda el Gobierno luego de las revelaciones de Julio Martínez que se limita a decir qué era un mero mensajero? El amable entrevistador no se molestó en precisar en qué basa realmente su defensa, tras fracasar en su intento del archivo del procedimiento. Porque pretendía salir airoso por un defecto de forma. ¿Y sus viajes a Venezuela, y sus relaciones con Maduro el chavismo, y aceptar sus falsos resultados electorales? En suma, dice Anasagaski que escucharlo era como si se estuviera viendo un diálogo de Goucho Marx. Discrepo: Con éste nos reímos, con el otro no da ni pena.
Y dónde quedaron el Código de Conducta Ética del PSOE y el Manual de Estilo de RTVE, ambos textos con reglas y normas precisas en cada caso. Los principios que debe seguir uno que se dice socialista, o el modo en que se debe desarrollar el trabajo periodístico en la RadioTelevisión pública. A lo mejor no afecta es este caso al benévolo entrevistador porque es un contratado externo y no deben afectarle normas y principios de la casa.
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