Perder la calle

Publicado: 28 jun 2026 - 01:15
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Opinión. | Atlántico

Hay un argumento que los asesores del presidente del Gobierno o bien no han querido transmitirle quizá por miedo a su reacción, o no han sido capaces de analizar con el cuidado y la profundidad que merece. Esos asesores no le han explicado a Sánchez que donde ha perdido todo vestigio de dignidad y respeto es en la calle, que es el ámbito del ciudadano corriente. El presidente, erguido y distante en el estrado, cuenta sus historias sobre el acoso al Gobierno desde la ultraderecha, le echa la culpa de todo lo que ocurre a Ayuso, a la corrupción galopante que según él caracteriza a su gestión aunque por el momento nada hay en juzgado alguno sobre esas supuestas prácticas, al novio de Ayuso, a la empresa del novio de Ayuso y a una prima de la presidenta de Ayuso si hubiere necesidad de ello, arrancando febriles ovaciones desde los bancos de su partido. Ayer, por ejemplo, Sánchez presidió el Comité Federal del PSOE y ante 300 dirigentes socialistas, se desentendió de cualquier vinculación con los ya condenados, explicando que si lo hubiera sabido habría actuado mucho antes y aceptando ante su gente ser tenido mejor por gilipollas que por cómplice. Sánchez despachó el argumento con prontitud para pasar de inmediato a la siguiente materia consistente en defender la honestidad de Zapatero e imponer para él la presunción de inocencia que niega a Ayuso al tiempo.

Naturalmente, los 300 dirigentes saludaron con una ovación memorable el discurso del divino líder, aceptando sin pestañear sus explicaciones porque el presidente del Gobierno es, en efecto, el número 1 indiscutible al que no se puede contrariar –todos los que lo han intentado han sido descabezados sin el menor remordimiento y vagan por ahí su camino de desventura- ni se le puede desobedecer. Fidelidad a sangre y fuego es la exigencia y quien se desvía lo paga.

Sin embargo, donde en verdad se construye la solvencia de un dirigente, donde se contrasta su aceptación, es en las calle. Y si los ámbitos que Sánchez domina aprietan filas y difunden incombustibles el mensaje que desea propagar el presidente, en las calles hace tiempo que no pasa eso. Sánchez lo sabe y le tiene miedo. No es para menos.

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