Amigos y compañeros de partido

Publicado: 28 jun 2026 - 01:45
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Dicen que el viejo zorro político Giulio Andreotti, lider histórico de la democracia cristiana italiana dijo en una ocasión, que “En la vida hay amigos, conocidos, adversarios, enemigos y compañeros de partido”. Frases similares se le atribuyen a otros grandes líderes políticos como Winston Churchill o el canciller alemán Konrad Adenauer, formando parte del folklore político y siendo repetidas con frecuencia en artículos como este, sin dársele mayor importancia, al referirse a algún caso concreto de traición o lucha dentro de un partido político. Pero estos casos no sólo no son anecdóticos sino que forman parte de la vida cotidiana de cualquier organización política y responden a la dinámica propia de los juegos de poder. La política simplemente es así y tiene lógica que así sea, pues, a diferencia del comportamiento de mercado, es un juego de suma cero y necesariamente lo que gana uno lo tiene porque perder otro. Sólo hay un número pequeño de ministerios o de puestos de salida en una lista electoral, y si los ocupa una persona otra tiene que desalojarla si quiere disfrutarlos. Es por esto que los buenos analistas políticos no sólo no se asombran de estos comportamientos sino que buscan dentro del propio partido las causas de escándalos mediáticos o informaciones delicadas que afectan a participantes relevantes del juego político.

No es fácil a simple vista constatar estos movimientos porque el juego político implica expresar, muchas veces fingida, amistad inquebrantable con los compañeros de militancia, aunque sean los peores enemigos, y odio feroz hacia los miembros de partidos rivales, aunque su conducta haya sido siempre exquisita e incluso leal. La política tiene mucho de teatro y no es raro incluso encontrar a antiguos actores, en puestos directivos, jugando a ella, o a abogados, acostumbrados por su oficio a mentir o fingir en defensa de su causa. Las filtraciones de dossieres que derivan en escándalos políticos tampoco son fáciles de detectar a primera vista pues normalmente se esconden en medio de investigaciones periodísticas o en medio de investigaciones de cuerpos policiales especializados. La cuestión es saber quien indicó a estos donde deben buscar o a quien investigar para poder encontrar estos tesoros informativos o delictivos, pues es raro que una investigación se inicie en carencia de algún indicio documentado. La clave es ver si el escándalo beneficia a algún actor relevante del juego político en algún momento especialmente relevante, es es si se da antes o después de unas elecciones , o en medio de alguna disputa interna de poder dentro de un partido o de un gobierno.

Esta última semana al analista cuenta con buenos ejemplos para intentar contrastar esta teoría. En el Reino Unido acabamos de observar como es destituido todo un primer ministro a través de maniobras internas en el partido laborista, y sin necesidad de votación interna alguna. Sólo con anunciar que el señor Burnham, recién electo diputado se iba a postular como líder del partido bastó para que Starmer presentase su renuncia. Pero antes se preparó el terreno con filtraciones sobre los escándalos de algunos nombramientos realizados por el señor Starmer . En la política doméstica las filtraciones de compañeros cuentan con gran tradición. Desde la caida de Borrell, victorioso en primarias, por informaciones sobre gente próxima, a la caída de Pablo Casado, presuntamente por requerir y filtrar información sobre Isabel Díaz Ayuso, no cesan de aparecer noticias aparentemente interesadas, sea en Madrid o en Soria. Su análisis promete días interesantes para los analistas.

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