José Teo Andrés
Lo peor que podría pasar
Una de las peores cosas que le podrían pasar a Vigo es que un tribunal tumbe el Plan General aprobado en 2025 después de diez años de tramitación. ¿Es probable que ocurra? No. ¿Es posible? Sí. El riesgo está ahí con el aluvión de recursos presentados, cada vez más. El Plan de 2008 resistió medio centenar de apelaciones, pero acabó cayendo por un trámite ambiental que los jueces consideraron que afectaba a la totalidad del PGOM, condenándole a su desaparición. Para Vigo fue un desastre que se puede cuantificar con la caída en picado de la construcción, lo que ha tenido consecuencias hoy visibles en los precios disparatados de la compra y también del alquiler. Cierto que no fue la única razón -coincidió con el pinchazo internacional y nacional de la burbuja inmobiliaria y financiera- pero contribuyó de forma importante.
Vigo acumula desde hace diez años un déficit muy importante en cuanto a licencias, que pasaron de 3.000 al año a menos de medio centenar en los peores momentos. Ahora ha comenzado a recuperarse el paso, en gran parte gracias a la promoción pública a cargo de la Xunta, condición necesaria aunque no única para que esta ciudad tenga presente y futuro. Sin vivienda no hay población, que opta por marcharse a otros ayuntamientos, y a partir de ahí, todo va en cadena. Los datos estadísticos son muy preocupantes, y lo serían todavía más si el Plan General cae por un recurso.
Hace un par de años se anunció la tramitación de una ley que evitaría la anulación total de los planes de urbanismo en los tribunales, pero como otras muchas cosas, nunca llegó a tramitarse, algo habitual de este Gobierno sin Presupuestos ni Parlamento, atento a sus cosas: abrir embajada en Irán y cerrarla en Israel, teatralizar enemistad con EEUU y amistad con China, cosas del Gran Líder. Pero no nos perdamos: ojo con el PGOM. El Concello se ha tomado en serio la amenaza con un contrato para blindar su defensa.
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