Victoria Lafora
La tozuda realidad
Dijo el poeta austriaco Rainer Maria Rilke que “la verdadera patria del hombre es su infancia” y la infancia de los niños transcurre en los barrios, ese territorio donde se juega, o se jugaba, en las calles, donde estaba la tienda de la esquina o los bazares chinos donde comprar chuches, patatas fritas o refrescos. El futbolista de la selección española, Lamine Yamal, celebra sus goles haciendo con las manos un símbolo que dibuja el número 304, las tres últimas cifras del código postal de Rocafonda, el barrio de Mataró en el que pasó su infancia, aunque ahora resida en un casoplón lejos de aquel lugar. A ningún otro futbolista español con el mismo pedigrí de nacimiento se le ha visto realizar un homenaje semejante a su tierra y a su infancia y ahora tiene que soportar que aquellos que presumen de pureza de sangre de hijosdalgo con migas en el pecho desprecien lo que un musulmán español hace por la patria. Por la suya. Porque la de Lamine es Rocafonda, y de ahí en adelante.
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