José Teo Andrés
Vigo estrena barrio
El Gobierno ha resuelto desclasificar los papeles correspondientes al 23-F coincidiendo con el 45 aniversario de la dramática fecha. El 23 de febrero de 1981, un enjambre de agentes de la Guardia Civil mandados por un coronel del cuerpo llamado Antonio Tejero Molina, irrumpieron en el Congreso de los Diputados donde se estaba celebrando la sesión correspondiente al proceso de sustitución de Adolfo Suárez en la presidencia del Gobierno –Suárez había renunciado a su cargo unos días antes- al que sucedería Leopoldo Calvo Sotelo, cuya investidura se vio interrumpida por aquel tropel de guardias civiles armados, la mayor parte de los cuales fueron reclutados y enviados a la Cámara montados en autobuses, sin tener la más remota idea de la misión que debían desempeñar una vez llegados a su destino.
Casi medio siglo después de aquel episodio negro en los albores de nuestra recién estrenada democracia, se procede a abrir las cajas de esa documentación mantenida en secreto y, si bien el hecho es una consecuencia natural del tiempo pasado y tiene todas las razones a favor para que se lleve a cabo, mucha gente se pregunta en el país por qué la orden se produce ahora y no en un tiempo prudencial pero mucho más breve desde que se produjeron los hechos, y si existen motivos ocultos para airearlos en estos momentos y no antes o incluso después, porque si no se liberaron en su día, da igual hacerlo hoy o dentro de veinte años.
Probablemente no hay razones en favor ni en contra de esta determinación, pero llueve sobre mojado, se han cometido muchas tropelías, se ha echado mano de muchos subterfugios para desviar la atención del contribuyente cuando la baraja pinta en bastos, y es esta situación lo suficientemente importante para que sugiera actuaciones de esta naturaleza. La mayor parte de los historiadores consultados por los medios de comunicación sobre esta desclasificación afirman que van a aportar pocas cosas a las que ya se saben y Javier Cercas, novelista autor de un excelente trabajo de investigación sobre el Golpe del 23-F, asegura que no hay más cera que la que arde. Pero la situación es la que es y da para muchas especulaciones. Si no hubiera antecedentes…
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